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jueves, 1 de diciembre de 2011

Curiosidades en meteorologia

Burbujas en charcos y lagunas

En ocasiones, al llover, se forman burbujas en los charcos y lagunas al chocar las gotas de agua de lluvia con la superficie del agua. Según la tradición popular ello significa que seguirá lloviendo o que volverá a llover tras un intervalo.
Este fenómeno se explica de la siguiente forma: La lluvia es un producto de la condensación del vapor de agua que se encuentra en la atmósfera. Cuando las gotas son lo suficientemente grandes, ya no pueden sostenerse en el aire y caen a la superficie atraídas por la gravedad de la tierra. En su recorrido disuelven las partículas gaseosas que encuentran, es decir, partículas de los gases que forman la atmósfera terrestre (nitrógeno, oxígeno, argón, neón, etc.). Dichas partículas quedan incorporadas a la gota, por decirlo así. Al llegar las gotas de lluvia al suelo o a un charco de agua, que están, por supuesto, a una temperatura mayor, aquéllas se calientan y desprenden los gases que habían disuelto. Ello da lugar, por lo que al agua respecta, a esas burbujas tan curiosas que las gentes del campo observan tan a menudo. Cuanto mayor es la diferencia de temperatura entre las gotas y el agua del suelo, más burbujas se producen.

Las gotas de lluvia al caer sobre los charcos forman pequeñas burbujas cuando se dan las condiciones apropiadas
Dicho proceso obedece a la llamada Ley de Chatellier, según la cual la solubilidad de los gases en los líquidos es inversamente porporcional a la temperatura; o sea, cuanto más frio es un líquido, más cantidad de gas hierve. Si en ocasiones se producen muchas burbujas, significa que las gotas que caen están mucho más frias que el agua de los charcos, por lo que es indicio de que continuará el proceso de condensación en las alturas y, por tanto, la producción de más lluvia. Ello justifica la creencia popular de que muchas burbujas en un charco o laguna indican que seguirá lloviendo.

Qué foma tienen las gotas de lluvia

La creencia popular representa a las gotas de lluvia en forma de una lágrima, pero lo cierto es que muy pocas veces adoptan esta figura, salvo cuando chocan sobre alguna superficie (el suelo, o una ventana). En muchos lugares (libros para niños, carteles publicitarios o incluso en los mapas del tiempo de la televisión) se representan a las gotas de lluvia parecidas a las de una lágrima.

Las gotas que se desprenden de alguna superficie, como la de estas hojas, pueden llegar a tener la forma de una lágrima, pero generalmente no es lo habitual cuando proceden de las nubes.

Las gotas de lluvia más pequeñas suelen tener un diámetro de algo menos de 1 mm y son esféricas. Las más grandes adoptan la forma de una alubia y si son aún mayores (unos 4,5 ó 5 mm) pierden rápidamente esa esfericidad, adoptando una forma parecida a un parapente o a un paracaídas. Muchas veces llegan a romperse dando lugar a gotas más pequeñas.

Distorsión de las gotas de agua
Este cambio de forma se explica por la tensión de dos fuerzas que se contraponen entre sí: La del agua superficial y la presión del aire que empuja la base de la gota hacia arriba cuando cae de la nube, haciendo que ésta se abombe un poco por su base. Si la gota es pequeña, gana la tensión superficial del agua y por ello toma la forma de una esfera. Si el diámetro de la gota es mayor, aumenta la velocidad a la que cae de la nube dando como resultado que la gota se aplane y se forme una depresión en su base debido a ala presión del aire que tiene debajo. En ocasiones es mayor la fuerza de la presión del aire, lo que hace que la gota de lluvia se rompa en gotas más pequeñas, precisamente por el lugar donde comenzó esa deformación.

Diferentes tamaños de gotas de lluvia y la deformación por efecto de la presión del aire al caer
Y más cosas...

El noroeste de los Estados Unidos, desde Nueva York hasta Boston y la región de los grandes lagos, pertenecen a la zona climática templada donde predominan los vientos del oeste. Pero es precisamente éste viento el que arrastra constantemente el aire continental seco que procede de las frias latitudes del Polo Norte, lo que hace que ésta región sea el lugar del mundo en padecer las más intensas y frecuentes olas de frio.

La región namibia de Etosha, conocida como el lugar del agua seca, sufre condiciones climáticas tan extremas que le ha valido el nombre de "la sartén de Africa".

La precipitación diaria máxima conocida en España es de 817 mm, que se recogieron el 3 de noviembre de 1987 en la localidad valenciana de Oliva. En cambio, la precipitación mensual máxima es de 1518,9 mm, que correspondieron al mes de diciembre de 1958 en la Sierra de Grazalema (Cádiz).

Las regiones del planeta más afectadas por frecuentes inundaciones son la cuenca baja del rio Ganges, en Bangladesh, y el fértil valle del rio Chang Jiang, en China, donde millones de habitantes padecen sus consecuencias. En el añao 1970, tras los efectos de los desvastadores ciclones que azotaron la India y Bangladesh, perecieron al menos 300.000 personas.

Diversas zonas de Africa, especialmente Etiopía, Mauritania y Cabo Verde, padecen los más largos ciclos de sequía debido a la alteración del régimen de lluvias.

La mayor evaporación que se conoce en el mundo se registra en la ciudad de Boussoukou, en el Chad, con 7720 mm de promedio al año. No es de extrañar, por tanto, la desaparición del lago Chad que en 1992 tenía una superficie de 220 kilómetros cuadrados, de los 25400 que tenía en 1966. Si bien en los peores momentos de la sequía en la región norte del Sahel, la superficie del lago se quedó en 1300 kilómetros cuadrados.

Al monzón (del árabe, estación y por derivación, estación lluviosa), se la considera como la mayor brisa marina del mundo. Para la India, el monzón no representa sólo la lluvia, es el Dios de la Vida.

Los mares que bordean el continente antártico son los más tempestuosos del mundo. En sus costas, en la Tierra Adelie, se han registrado vientos de 320 km/hora.

La tromba marina más alta que se conoce fué de 1528 metros, con un diámetro de 3 metros. Se observó el 16 de mayo de 1898, frente a las costas de Edén, en Nueva Gales del Sur (Australia).

En los lugares donde la atmósfera está muy clara y seca y por tanto libre de nubes como ocurre en algunas zonas de Hawai, sobre el monte Mauna-Loa, se llega a captar hasta un 85% de la radiación directa del sol (cuando lo normal es que sea un 34%). En cambio, donde menor es la intensidad de la radiación sobre la superficie terrestre (exceptuando los polos) es debajo de los bosques tropicales lluviosos de la zona ecuatorial del planeta que aún permanecen vírgenes, pues sólo se recibe bajo la espesa capa vegetal un 2% de dicha radiación.

Los habitantes de las tierras altas escocesas (Highlands) dicen que en su país "el tiempo cambia once veces al día", lo cual supone, además de una sensacional marca, todo un reto para los meteorólogos ya que por más que lo intentan, el tiempo allí (y en todas las Islas Británicas), continúa siendo de lo más impredecible. Y eso a pesar de que los ingleses tienen fama de pasarse la mayor parte del día hablando del tiempo atmosférico, pues como muy bien reflejó en una de sus obras inmortales el novelista francés Julio Verne "cuando no se sabe qué decir se habla del tiempo que ha hecho o del que hará. Tema inagotable al alcance de todos los inteligentes".








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