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viernes, 19 de abril de 2013

JUAN MIGUEL DE ORKOLAGA

P. Juan Miguel de Orkolaga Legarra
No creo que haya ninguna duda, ni siquiera opinión en contra, de que desde un lugar de la costa desde la que se pueda contemplar toda la belleza que encierra el mar (y en concreto nuestro Cantábrico), se tiene la seguridad de disfrutar de un magnífico espectáculo, del olor a salitre y a algas, del sonido del mar cuando las olas rompen contra la costa y se disgregan en espuma blanca y miles de gotas, de la luna reflejándose en sus aguas en las noches templadas y claras del verano; o también en los días de temporal, cuando el mar casi se une al cielo, dando lugar a un paisaje oscuro, casi siniestro. En éstas ocasiones, lo que para unos puede suponer un formidable espectáculo contemplando las fuerzas desatadas del mar, para muchos otros la misma situación tiene connotaciones bien distintas que se traducen en inquietud o en tintes dramáticos cuando se pone de manifiesto el riesgo para las embarcaciones que buscan desesperadamente el abrigo del puerto más cercano.


Las gentes del mar están íntimamente ligadas al tiempo. De él depende salir a faenar o quedarse amarrados al puerto mientras pasa el temporal. También los que buscan en él horas de ocio y asueto en sus embarcaciones de recreo están pendientes de la meteorología, la cual impone aplazar sus pequeñas singladuras para otra ocasión más propicia, o salir tranquilamente a disfrutar de los amplios horizontes con los que nos regala el mar.

Si hay alguien que merezca estar en un puesto más que destacado en los anales de la meteorología española, éste es sin duda el P. Juan Miguel de Orkolaga Legarra, fundador del Observatorio Meteorológico y Marítimo de Igeldo, en Donostia-San Sebastián (Guipuzkoa). Este es mi pequeño y sencillo homenaje hacia su persona para que nunca se olvide su trascendental contribución al desarrollo de las predicciónes de los temidos temporales cantábricos (las galernas). Al haber sido yo un antiguo observador en Igeldo (entre los años 2006 y 2007), el reconocimiento hacia su figura está, por lo tanto, más que justificado. Cuando finalizaba mis observaciones en el jardín meteorológico y ya de vuelta hacia el edificio que alberga el observatorio, muchas veces me quedé mirando el busto del P. Orkolaga que preside el entorno y un sentimiento de admiración hacia su persona salia de lo más hondo de mi corazón, ya que sus avisos salvaron la vida a cientos de arrantzales que en minúsculas lanchas de remos, se aventuraban en el mar en busca del sustento propio y el de sus familias.

El busto del P. Orkolaga preside el jardín meteorológico de Igeldo
Juan Miguel de Orkolaga Legarra nació en la localidad guipuzcoana de Hernani el 13 de Octubre de 1863 y desde bien niño demostró una gran inquietud hacia temas como la geología, la meteorología e incluso la mecánica, siendo así que cuando contaba tan sólo 13 años de edad, dió las primeras muestras del formidable meteorólogo en que se convertiría años más tarde, declarándose contra la influencia que se atribuye para los cambios atmosféricos a las cuatro témporas. Cuando contaba 15 años, se embarcó para la ciudad de Buenos Aires acompañando a un tío suyo y durante la travesía anunció una tarde de tormenta. Esta no tardó en llegar, al anochecer, con fuertes descargas eléctricas acompañadas de granizo. Todos los oficiales del barco y los mismos pasajeros quedaron admirados de lo sucedido.

Permanecío durante un año en el Seminario de Buenos Aires, en donde estuvo cursando Latín, Historia, Francés y Retórica, pero regresó poco después a Europa por motivos de salud estableciéndose de nuevo en su pueblo natal, Hernani. Continuó sus estudios de sacerdocio en el Seminario de Vitoria y finalmente fué ordenado prebístero en el mes de marzo de 1.888. En el año de 1893, aprueba las oposiciones para la canonjía de Vitoria y fué nombrado cura ecónomo de la localidad de Zarautz. El apodo de "Vicario de Zarautz" le seguiría ya durante toda su vida y fué precisamente éste sobrenombre, utilizado de modo despectivo, el que utilizarían sus más encarnizados enemigos para verter sobre él las críticas más duras, mordaces y dolorosas, tratando de desacreditar sus logros más importantes. Opiniones desafortunadas que provenían de personas que creían tener bastantes más conocimientos que "el cura meteorólogo", cuando en realidad era todo lo contrario. (Esto no ha cambiado mucho desde los tiempos de Orkolaga hasta nuestros dias, por desgracia).

En Zarautz construyó un pequeño observatorio de madera y fué entonces cuando se dedicó a estudiar, casi a todas horas, los problemas que presentaba la incipiente meteorología de entonces. No se decidía aún a comunicar públicamente sus predicciones por lo que se presentó a la canonjía de Tarazona (muy cerca del Moncayo, donde pretendía hacer algunas observaciones que comunicaba al director del Observatorio Astronómico de Madrid.

Su momento decisivo llegó el 15 de noviembre de 1900. En aquella fecha sobrevino un gran temporal y preeviendo que podría ocurrir una gran catástrofe, telegrafió con la debida antelación a las Diputaciones de Guipuzkoa y Vizcaya para que éstas avisasen a los puertos. El huracán se abatió sobre las costas cantábricas con una gran fuerza y la prensa de entonces elogió unánimemente a Orkolaga al declarar que, gracias a su telegrama, se había evitado "un dia de gran luto en nuestras costas". Tal fué la importancia del temporal que hasta los vapores más grandes se vieron obligados a retrasar la salida del puerto de Bilbao.


Grabado de la Galerna de la noche de Santa Clara
Desde entonces las Diputaciones de Guipuzkoa y Vizcaya comenzaron a favorecer el P. Orkolaga y meses después decidieron establecer un servicio meteorológico permanente y oficial. De este modo, Orkolaga se trasladó desde Zarautz a Igeldo y comenzó a organizar el observatorio en la casa de campo propiedad de D. Gabriel Diez de Güemes. En el año 1905 se traslada desde la casa del Sr. Güemes a la casa Aize-Eder (Buenos Aires), que se sitúa un poco más al oeste de la localidad de Igeldo, cerca del Mendizorrotz, que fué adquirida por la diputación guipuzcoana y a la que se le agregó una torre. Allí se halla instalado desde entonces, definitivamente, el Observatorio Meteorológico y Marítimo de Igeldo.

El Observatorio de Igeldo a principios del siglo XX
Orkolaga continúa sus actividades y publica sus partes en prensa casi a diario. Es apoyado, sobre todo, por la prensa integrista y duramente criticado por la liberal. Sus telegramas alertadores de temporales llegan a toda la costa cantábrica, desde La Coruña a Burdeos. La Societé Oceanographique du Golf de Gascogne, le distingue con todos los honores; pero son los pescadores quienes le prestan su apoyo incondicional y aprecian más sus avisos.

Era tal la fama de Orkolaga y de su observatorio que incluso la familia real española le honró con varias visitas y con éste motivo es digna de consignarse la que el 25 de julio de 1904, festividad de Santiago, efectuaron la Reina Madre, la Princesa de Asturias y S.A.R. la Infanta Doña Teresa, como así se atestigua en el libro de firmas que se conservaba en el antiguo edificio.

Libro de firmas en el que aparece la visita de la Reina Isabel de Borbón a Igeldo
La verdadera personalidad de Orkolaga se pone de manifiesto en la carta que dirige a la Diputación de Vizcaya cuando le retira la ayuda económica (2500 pesetas anuales) al negarse a establecer el observatorio en el cabo Matxitxako. Esta carta tiene unos párrafos dedicados a la forma de hacer una predicción que muchos de los profesionales de la meteorología actuales suscribirían hoy mismo: 

"En meteorología hacen falta genios inventores que encuentren, por sí mismos, lo que los maestros no les pueden enseñar"."No habiendo títulos académicos para la Meteorologia pura, puede presentarse un Doctor en Ciencias Físicas y Exactas, imbuido en todo cuanto se ha escrito. pero como no tenga más ideas que la divulgadas en los libros y revistas, aunque sea un gran físico y eminente matemático, poco le deberá la meteorología respecto a la previsión del tiempo".

Efectivamente, éste carácter hipercrítico y combativo era el que permitía que un hombre sin estudios científicos aprendiera de sus errores y sus aciertos y superase a muchos hombres con bastantes más estudios que él. En la actualidad ocurre lo mismo (poco ha cambiado todo) ya que se prefieren los "títulos" a la verdadera vocación por la meteorología; el asegurarse una plaza "de por vida" sin tener verdadero interés o afición por ésta ciencia, frente a los que la observación ya casi forma parte de su vida diaria. Así nos van las cosas.

Orkolaga, avezado observador meteorológico, supo ir más alla; estableció relaciones y sacó conclusiones para elaborar una predicción meteorológica, que se cumplía en la zona climática en la que había nacido y crecido. Pero no sólo inventó un sistema particular de predicción para el Cantábrico, sino que también construyó muchos aparatos meteorológicos. Hay que tener en cuenta de que en aquella época apenas existían aparatos para medir las variables y era preciso fabricarlos. No había normas de observación homogeneizadas.

Barómetro construído por el P. Orkolaga
Continúa Orkolaga con su trabajo: Toma datos, hace previsiones y anuncia temporales y galernas, estando todos los días presente en la prensa donostiarra.

Así llega la galerna del 12 de agosto de 1912. Se hunden 15 lanchas; se ahogan 145 pescadores (115 de ellos son de Bermeo); dejan 500 desamparados en la miseria completa.

La tragedia pudo evitarse: Orkolaga había transmitido telegramas a todos los puertos, desde Galicia a Burdeos. Todos los náufragos eran vizcaínos (no hicieron mucho caso de las alertas). No hubo ningún fallecido más en el Cantábrico gracias a los avisos emitidos desde Igeldo.

Llega el año 1913 y con él la instalación de la telegrafía sin hilos. Igeldo fué tambien pionero en la instalación de éste tipo de telégrafo en un observatorio meteorológico. De hecho, una estación de Radio costera existió en el Observatorio hasta mediados de la década de los 80, transmitiendo predicciones para la navegación. Ese mismo año de 1913 se crean los Cuerpos de Meteorólogos y Auxiliares de Meteorología y en 1914 se comienzan a emitir radiogramas desde Igeldo. Estos radiogramas contienen la primera predicción regional del tiempo que se realiza en España.

Pero desgraciadamente Orkolaga fallece prematuramente el 22 de septiembre de 1914, en el mismo observatorio que había fundado, al iniciarse la Primera Guerra Mundial. Tras su muerte es su hermano Pedro quien se ocupa de las observaciones durante cuatro años más. Después de éste periodo parece que siguen haciendo observaciones un sobrino de Orkolaga y el observador Alberdi Bizarreta. Este último, desde niño, había sido ayudante y monaguillo de Orkolaga, el cual le regaló un reloj que aún conserva su hijo Alberdi Arrillaga.

Los restos de Juan Miguel de Orkolaga descansan para siempre en el pequeño cementerio de Igeldo, muy cerca del observatorio


No quisiera dejar pasar la oportunidad que me brinda este blog para reconocer en su justa medida la labor desarrollada en Igeldo por los sucesores de Orkolaga y a las personas que, actualmente favorecen la continuidad del Observatorio y a los observadores que trabajan (y trabajaron) en él. Así, merecen también un recuerdo D. Mariano Doporto, Juan Antonio Landin Allende, en cuya época Igeldo vivió uno de los momentos más cruciales al estallar la Guerra Civil, lo que obligó a trasladar las observaciones a Santander; Carlos Santamaría Ansá, García Polo, Antonia Roldán, Alejandro Alberdi Arrillaga, Alvarez Usabiaga (uno de los más acérrimos defensores de Igeldo y que no permitió que la observación se automatizase, puesto que se fiaba más de la observación tradicional (Ojalá se pensase ahora de igual forma). Usabiaga fué la persona que dirigió el Observatorio en el periodo de las más importantes y rápidas innovaciones científicas y tecnológicas de los años 80 y 90. Igeldo tiene una de las mejores series climatológicas del estado gracias, en parte, a la defensa que de él hizo Usabiaga (la actual delegada de AEMET en el País Vasco sigue, afortunadamente en la misma línea que Usabiaga) Y en épocas más recientes (con la que tuve la gran suerte de coincidir durante mi servicio en el Observatorio), Ana Iglesias Marquínez.

Realizando una observación en el tanque de evaporación en el Observatorio de Igeldo

El Observatorio de Igeldo en la actualidad



BIBLIOGRAFIA:
Martín Giménez, Margarita
(Delegada de AEMET, País Vasco)

Pedro M. de Solaruce
(Blog Paisajes sin cobertura)

 















miércoles, 10 de abril de 2013

JULIO VERNE Y LA METEOROLOGIA

Jules Gabriel Verne nace en la isla de Feydem (Nantes), el 8 de Febrero de 1828. Desde bien pequeño se interesó por la ciencia hasta tal punto que en la primera carta que se conoce, de su puño y letra, solicita un "pequeño telégrafo" a su tía Caroline de Chateauburg para su hermano Paul y para él. De espíritu aventurero, en el año 1839 escapa de su casa y se enrola como grumete en "La Coralie" y es atrapado por su padre en Paimboeuf. Desde entonces comienza a escribir pequeñas historias, pero no descubre realmente el interés literario hasta que una maestra le cuenta anécdotas de la vida de su marido que es marinero. Más tarde la familia de Verne se instala en un apartamento más amplio en la misma ciudad de Nantes y asiste a las clases de bachillerato en el liceo de la misma ciudad.

En 1847 comienza sus estudios de derecho en París, pero la abogacía no es su verdadera vocación. De la mano de su tío Chateauburg, es introducuido en los círculos literarios; allí conoce a los Dumas (padre e hijo) siendo el primero el que ejercerá una cierta influencia en la obra de Verne. Termina la carrera de abogado, pero se enfada con su padre por que prefiere dedicarse a la prosa; por éste motivo su progenitor deja de financiarle. Todos sus ahorros los emplea en la compra de libros y se pasa horas interminables en las bibliotecas: Quiere saberlo todo y su interés por la ciencia va en aumento.


Su primera obra de ficcion científica es también la primera novela que publicó: París en el siglo XX. En 1863 comienza a escribir sus "Viajes extraordinarios", entre los que destacan Viaje al centro de la tierra, De la Tierra a la Luna, Los hijos del capitan Grant, Veinte mil leguas de viaje submarino, La Isla misteriosa, La vuelta al mundo en 80 días ó Miguel Strogoff.

Su vida transcurre entre los viajes y la publicación de sus obras. En sus últimos años y cuando contaba 58 de edad, su sobrino Gastón, de 25 años, le dispara en la pierna con un revólver sin mediar motivo, provocándole una cojera de la que nunca se recuperaría. Tras las muertes de su esposa Hetzel y su madre, Verne escribe obras cada vez más sombrías. Dos años antes de su fallecimiento, aceptó la presidencia del grupo de esperanto de la ciudad de Amiens y se comprometió a escribir una novela en la que ésta nueva lengua tuviese un especial protagonismo. Enfermo de diabetes, Verne muere en Amiens el 24 de marzo de 1905 y es enterrado en el Cementerio de La Madeleine, en cuya tumba se representa al escritor desplazando la losa y saliendo del sepulcro con una mano hacia lo alto y con la inscripción: Hacia la inmortalidad y la eterna juventud.


Viajero y tremendamente interesado por la ciencia, ¿qué relación tiene Julio Verne con la meteorología? En principio ninguna, pero en algunas de sus obras se describen magníficamente algunos de los fenómenos que todos conocemos: huracanes, tormentas tropicales, fenómenos ópticos o tormentas.

En el caso de "Veinte mil leguas de viaje submarino", Verne nos relata uno de éstos sucesos. Un científico francés, su criado y un arponero canadiense son capturados por el Capitán Nemo, comandante del Nautilus, una nave de forma extraña que los navegantes confunden con monstruo marino (un narval). En su cautiverio, el profesor Aronnax, su criado, Consejo y el arponero Ned Land, recorren todos los mares del mundo llegando incluso hasta el polo antártico:

"En efecto, no transcurrió mucho tiempo sin que comenzaran a aparecer unos témpanos de mucho mayor volumen y a medida que íbamos descendiendo más hacia el sur, las islas flotantes aumentaban en número y en tamaño."
"La temperatura era bastante baja. El termómetro, expuesto al aire exterior marcaba de dos a tres grados bajo cero, pero a bordo del Nautilus íbamos todos forrados de pieles, suministradas al submarino por las focas y los osos marinos..." . "A las cuatro de la tarde el capitán Nemo me anunció que iban a ser cerradas las escotillas. Estábamos a 12º bajo cero, pero como el viento se había calmado notablemente, la temperatura no parecía tan baja". Una clara alusión al efecto de enfriamiento que produce el viento.

En su periplo, el Nautilus se acerca a las costas de Long Island y allí, según la novela de Verne:

"El cielo se iba cubriendo progresivamente, presentando todos los síntomas de cuando va a desatarse un huracán. La atmósfera se estaba haciendo más nebulosamente densa a cada momento que pasaba. En el horizonte, los filamentos de cirros eran reemplazados por los nimbo-estratos bajo los cuales otros nubarrones corrían velozmente, mientras que el mar encrespaba su oleaje. Las aves iban desapareciendo y el barómetro había descendido notablemente indicando una fuerte depresión atmosférica. La tormenta estalló justamente cuando el Nautilus se encontraba frente a las costas de Long Island y me es posible describirla porque en lugar de evitarla sumergiéndose en las profundidades, el Capitán Nemo, por un inexplicable capricho, decidió hacerla frente sobre la superficie". .... "El viento soplaba del Sudeste a una velocidad de quince metros por segundo en un principio, pero después, hacia las tres de la tarde, dicha velocidad era ya de 25, cifra denunciadora de las tormentas"...."El Capitán Nemo, impávido ante la creciente violencia del viento, se instaló en la plataforma del Nautilus, amarrándose por la cintura para resistir los furiosos golpes de mar que le azotaban. Yo me uní al él y me até también, compartiendo mi admiración, mitad por mitad, por la tempestad y hacia aquel hombre incomparable que tan audazmente la desafiaba"

A modo de anécdota y sin que tenga nada que ver con la meteorología, el Nautilus también bordeó las costas españolas permaneciendo unas pocas horas en el fondo de la bahía de Vigo. En ésa ciudad existe un monumento dedicado a Verne y a su novela de Veinte mil leguas de viaje submarino:

Monumento dedicado a Julio Verne en la ciudad de Vigo.

En "Viaje al centro de la Tierra", un científico alemán (Otto Lidenbrock),su sobrino Axel y un guía islandés se adentran hacia el interior de la tierra a través del cráter del volcán Snaeffels, situado en el suroeste de Islandia, siguiendo las huellas de un primer explorador (Arne Saknussem) que ya hiciera el viaje varios siglos antes. Su recorrido por el interior de la tierra, a través de enormes galerías y pozos casi insondables les lleva hasta el borde de un gran mar subterráneo que es necesario atravesar para explorar lo que se encuentra en la otra orilla. Para ello los exploradores construyen una frágil balsa con la que se lanzan al descubrimiento de aquella misteriosa masa de agua. En su singladura, no exenta de aventuras, sucede que.

"El tiempo tiende a empeorar. La atmósfera va cargándose de vapores que arrastran consigo la electricidad, engendrada por la evaporación de las aguas salinas. Descienden sensiblemente las nubes y toman un extraño color aceitunado. No hay duda de que la atmósfera se halla saturada de fluido del que yo también me hallo impregnado"..."La balsa permanece inmóvil en medio del océano, un mar completamente en calma, sin oscilaciones. La vela cae pesadamente a lo largo del mástil en cuyo tope veo brillar una luz azulada: el Fuego de San Telmo"..."En poco minutos cambia de improviso el aspecto del horizonte; los vapores acumulados se resuelven en lluvia y el aire se convierte en huracán. Procede de los más remotos confines de la caverna"...."Mientras la lluvia forma una sonora catarata los rayos se mezclan ahora con los espantosos ruidos del trueno; infinitos relámpagos cruzan el espacio en medio de las detonaciones; la masa de vapores se vuelve incandescente. Tan intensa es la luz que mis ojos quedan casi cegados y tan fuerte el fragor del trueno, que casi destroza mis oídos"...."

El texto resultado en negrita se corresponde perfectamente con un fenómeno que tiene lugar en las costas cantábricas, afectando incluso a las del Sur y Suoreste francés. Se trata de la galerna; un fenómeno violento precedido por la bonanza de las condiones meteorológicas y que, subitamente, aparece tras una mañana soleada o en calma. Se trata de una repentina virazón del viento: De un sur cálido y agradable se pasa a un noroeste frio y racheado que pone en serios apuros a las embarcaciones más débiles y que tanto a principios del siglo XX como en el anterior a éste, se cobró muchas vidas entre los pescadores de Asturias, Cantabria y el País vasco.

Al dia siguiente, continúa la terrible tormenta que se abate sobre los exploradores:

"Estamos rendidos de fatiga excepto Hans, nuestro guía, que permanece imperturbable. De improviso aparece a bordo de la balsa un disco de fuego y la vela es arrancada en unión del palo. Ambas cosas, formando un solo cuerpo, salen disparadas elevándose a considerable altura. La esfera de fuego, del tamaño de una bomba de diez pulgadas, oscila velozmente bajo el violento impulso del huracán"..."va de un lado a otro, sube una de las bordas de la balsa, salta sobre el saco de las provisiones, desciende un poco y roza la caja donde tenemos guardada la pólvora...pero el disco se separa; se aproxima a Hans que lo mira fijamente, a mi tío, que se pone de rodillas para evitar su choque; a mí, que palidezco y tiemblo bajo la impresión de su luz y color...y da vueltas en torno a mi pié. La atmósfera está saturada de un olor a gas que penetra en la garganta y en los pulmones. Nos axfisiamos. ¿Por qué no puedo retirar el pié? ¿Se halla clavado en la balsa?. Pronto comprendo el motivo: La caída del globo eléctrico ha imantado todo el hierro de a bordo y los clavos de mis zapatos se hallan fuertemente adheridos a una placa de hierro incrustada en la madera. Logro retirar el pie en el preciso instante que el globo de fuego iba a chocar contra él. Pero ¿qué significa esto? ¡ Qué luz tan intensa ! El globo estalla y nos cubre un mar de llamas."

Este relato del diario de a bordo de aquellos exploradores, hace referencia a la descarga de un "rayo en bola", bastante difícil de ver en la realidad. El rayo en bola surge en las tormentas con mucho potencial eléctrico; flotan en el aire, son llevados fácilmente por el viento reinante y cuando se acercan a un objeto estallan sobre él provocando un fuerte estampido.

El escenario en que se desenvuelve el primer capitulo de "La Isla misteriosa"  se centra en el asedio a la ciudad de Richmon. En plena guerra de secesión americana, en uno de los golpes de efecto que realizó el General Grant para apoderarse de la ciudad, varios soficiales cayeron en poder del enemigo. Puesto que el sitio a Richmond proseguía, el gobernador de la ciudad hacía mucho tiempo que no podía comunicarse con el general Lee. Por eso se decidió la construcción de un globo con el que Jonathan Foster atravesaría las líneas enemigas y se pusiera en contacto con el ejército sudista.

"El dia de la marcha se fijó para el 18 de marzo y se realizaría durante la noche. Soplaba viento del nordeste demediana fuerza, pero éste se convirtió con el paso de las horas en un potente huracán, con lo que la partida de Foster se aplazó hasta que pasase la tormenta"..."Cayó la noche, que era muy oscura. Había niebla y un frío intenso se abatió sobre Richmond. La violenta tormenta había impuesto una pequeña tregüa entre sitiadores y sitiados. Con aquel tiempo infernal las autoridades no creyeron necesario poner vigilancia al globo. ¿Quién hubiera podido imaginar que alguien abandonase el refugio de sus hogares para aventurarse entre la niebla, el agua uy el frio?. Todo favorecía a la partida de los prisioneros".

"Corría el año 1856. Nadie podría olvidar el fuerte viento del nordeste que se desencadenó en el equinoccio de aquél año y durante el cual la temperatura descensió considerablemente. Fué un huracán sin interrupción que duró ocho días y las pérdidas que ocasionó fueron considerables: Ciudades arrasadas, paisajes devastados por verdaderas trombas de agua que caían como aludes, bosques asolados, buques arrojados a las costas, etc.." ...."En el preciso momento en que tantas catástrofes ocurrían sobre la tierra, un drama no menos conmovedor se desarrollaba en los aires. Un globo aerostático, llevado como una pelota en la cima de una tromba y envuelto en el movimiento giratorio de una columna de aire, cruzaba el espacio a una velocidad de noventa millas por hora".

Estos párrafos describen la posibilidad de que los fugitivos se viesen envueltos en un tornado que se desarrollaría como consecuencia de la fuerte inestabilidad del huracán que se narra al principio. Y aunque no es muy posible sobrevivir a la fuerza de éste dantesto fenómeno, sólo cabe echar mano de la literatura para hacer que aquellas pobres gentes saliesen ilesas de aquel embudo de aire en el que se vieron atrapados.

Muchas otras obras de Julio Verne hacen mención no sólo a fenómenos atmosféricos si no también a los ópticos, provocados por la luz solar, como es el caso de "El rayo verde"; o al frio intenso que sufrieron los navegantes en "Las aventuras del capitan Hatteras", o también a las penalidades que soportó el correo del zar, Miguel Strogoff en su misión de llevar un importante comunicado hasta la ciudad de Irkust, en plena siberia, dominada por las tribus kirguises.






 


miércoles, 30 de enero de 2013


CORRIENTES OCEANICAS

Bibliografía:
CLIMATOLOGIA.   J. M. Cuadrat, Mª Fernanda Pita
Wikipedia  

La atmósfera y los océanos son las dos grandes envolturas de la superficie terrestre, que por su gran movilidad responden rápidamente a los desequilibrios energéticos de todo el sistema planetario, transportando el calor desde las latitudes más bajas a las más altas.

Una corriente oceánica o corriente marina es un movimiento superficial de las aguas de los océanos y, en menor grado, de los mares más extensos, propiciadas por multitud de causas, entre ellas, la rotación terrestre, los vientos constantes, la posición de los continentes y la configuración de sus costas.

El cocepto de corrientes marinas queda supeditado sólo al movimiento de las aguas en la supercficie, mientras que las corrientes submarinas, contrarias a las primeras, no son sino la compensación de las corrientes superfciales. Si las aguas superficiales van de este a oeste en la zona intertropical, en el fondo del occéano las aguas se desplazarán siguiendo también el movimiento de rotación, pero en sentido contrario.

En realidad estas corrientes siguen con gran fidelidad a los grandes flujos aéreos (ya hemos comentado que en ambos casos se trata de fluidos), con lo cual responden a mecanismos similares. Por un lado, los grandes movimientos aéreos ejercen un efecto de arrastre sobre las aguas superficiales, conformando en ellas corrientes paralelas a las corrientes aéreas.

Corrientes aéreas de la superficie terrestre


El resultado de todo ello es que en torno a los paralelos 20º, -30º de ambos hemisferios se generan grandes "norias" oceánicas, con sentido de giro horario en el hemisferio norte y antihorario en el hemisferio sur, que son las que van a dirigir el movimiento a gran escala de las aguas marinas.

Movimientos de las masas de agua

En el Atlántico Norte, la corriente cálida nor-ecuatorial es la que inicia el circuito prolongándose por la Corriente de Florida, que se inflexiona al contacto con la costa americana y, más tarde, por la Corriente del Golfo (Gulf Stream), que extiende sus ramales hasta la península escandinava, en paralelo con los vientos del oeste dominantes en estas latitudes medias. En la costa nor-oriental americana el vacío dejado por la Corriente del Golfo es rellenado por aguas frias procedentes del polo, que constituyen las Corrientes del Labrador y de Groelandia.

En la costa occidental del norte de Africa se genera también un vacío que va a ser rellenado por las aguas frías de la Corriente de Canarias, pero en este caso su procedencia no es polar, sino que éstas aguas surgen de las profundidades oceánicas, lo cual determina sus bajas temperaturas. Este afloramiento de aguas profundas a la superficie se conoce con el término de up weeling.

La corriente nor-ecuatorial de componente E > W (que concuerda con el predominio de los vientos del este que se registran en latitudes bajas) va a ejercer un efecto de arrastre de las aguas superficiales desde las costas africanas hacia el interior del Océano Atlántico. El vacío dejado por este arrastre en las costas de Africa se rellena mediante el ascenso de aguas profundas. El Up Weeling es el responsable de las bajas temperaturas que caracterizan a la Corriente de Canarias. En el Pacífico norte se registra  un circuito similar, siendo ahora las corrientes cálidas la nor-ecuatorial y el Kuro-Shivo, y las frías las corrientes del Oyu-Shivo y la de California.

Corrientes oceánicas


La consecuencia de todo ello es la existencia en el Hemisferio Norte de una profunda disimetría entre las costas occidentales y orientales de los continentes. Las costas occidentales están bañadas por corrientes cálidas en sus latitudes altas y por corrientes frías en las bajas; en las costas orientales sucede lo contrario.

En el Hemisferio Sur, los océanos Atlántico y Pacífico, presentan circuitos similares a los del Hemisferio Norte, pero el sentido de giro es contrario a las agujas del reloj (antihorario). Ello determina el predominio de corrientes cálidas en las costas orientales (sur-ecuatorial en América y Corriente de las Agujas en Africa. y de corrientes frías en las occidentales (las de Humboldt, en América y la de Bengela, en Africa), las cuales tienen una procedencia polar, pero además se prolongan hasta latitudes muy bajas por fenómenos de up weeling similares a los registrados en las costas de Canarias y California.

El trasvase de calor realizado por estas corrientes (en especial por los ramales más septentrionales de la Corriente de Golfo y del Kuro-Shivo) resulta fundamental para el equilibrio térmico latitudinal del planeta, ejerciendo además una influencia considerable en las temperaturas de las zonas afectadas.

Ultimamente se ha descubierto una gigantesca corriente submarina que enlaza los océanos Atlántico, Indico y Pacífico. Este descubrimiento ha supuesto miles de informes sobre temperatura y salinidad de las aguas, barcos de investigación, robots submarinos e imágenes de satélites, recogidos entre 1950 y 2002.

La nueva corriente se desplaza a una profundidad de entre 800 y 1000 metros, formando un cinturón alrededor de la Antártida. Serviría de enlace entre las aguas meridionales de los océanos Indico, Pacífico y Atlántico, recorriendo el sur de la Isla de Tasmania donde se formaría una especie de cuello de botella.

Este fujo de agua ha sido bautizado como el nombre de Corriente de Tasmania y pondría en contacto las grandes corrientes de las cuencas oceánicas que se mueven en sentido contrario a las agujas del reloj.

La Corriente de Tasmania sería la principal masa de agua en movimiento del océano meridional que rodea la Antártida. En tiempos recientes éste continente ha sido identificado como el principal pulmón de la Tierra pues absorbería una tercera parte del dióxido de carbono recogido por los otros océanos
Dibujada en azul aparece la nueva corriente de Tasmania (CSIRO)
La nueva Corriente de Tasmania aparece dibujada en azul 

viernes, 28 de diciembre de 2012

EL AIRE

El aire, la masa de gases que nos envuelve, está formado por una mezcla de ellos entre los cuales los más importantes son el oxígeno y el nitrógeno. Contiene también cierta cantidad de agua que se encuentra en estado gaseoso formando el vapor de agua, que es invisible; o también en forma líquida y sólida, como es el caso de las nubes.

La cantidad de agua que contiene el aire es muy importante. La radiación solar al calentar los océanos y las zonas húmedas de la Tierra, provoca de hecho una evaporación considerable. Se ha podido estimar que el sol, en los días adecuados, evapora la cantidad equivalente a un vaso de agua por metro cuadrado de océano. Por lo tanto hay miles de toneladas de agua que se encuentran en suspensión en el aire.

Por otra parte, el aire tiene un peso determinado y por eso el suelo sufre cierta presión por parte de la atmósfera. La presión atmosférica en un lugar determinado del globo, es igual al peso de la columna de aire que soporta dicho lugar. Como es lógico, ésta disminuye con la altitud, pero cada vez con menos rapidez a medida que vamos ascendiendo pues en realidad el aire es compresible y se puede comprobar un cierto apisonamiento en las capas inferiores. La presión y la altitud están, en cualquier caso, estrechamente ligadas, hasta tal punto que el cálculo de la altitud se efectúa habitualmente a través de la medida de la presión atmosférica (los altímetros de los aviones, o de otro tipo, no son más que barómetros, cuya escala representa metros de altura en vez de milímetros de mercurio o milibares).

En meteorología hay que resaltar que la unidad de presión es el milibar, y que la presión media a una altitud de cero metros, es decir, al nivel medio del mar, es de 1013,25 milibares.

Por último, todos sabemos que el aire posee una determinada temperatura y, en la troposfera, esta temperatura disminuye con la altitud.

El gradiente térmico vertical que corresponde al índice de decrecimiento de la temperatura entre el suelo y la tropopausa es, por término medio, de 6,0ºC por kilómetro.

En resumen, una partícula cualquiera de aire, inmóvil, situada en un punto determinado de la troposfera, se encuentra definida por estos tres parámetros: presión, cantidad de agua que contiene y temperatura. Pero una partícula de aire raras veces se encuentra inmóvil y en cuanto se desplaza sus características se modifican. El aire en movimiento puede sufrir transformaciones tales que nos obliguen a hablar de diferentes "estados". Es muy importante analizar con detalle estos estados, pues dependiendo de sus características podremos diferenciar la masa de aire que circula por encima.

Estados del aire

Supongamos el caso de un viento que llega al pié de una montaña y que se ve obligado a elevarse para franquearla. Este ejemplo es un poco especial, debido a que el movimiento del aire se ve empujado aquí por el relieve (movimiento orográfico), mientras que los movimientos que se producen en la atmósfera libre tienen otras causas. Pero de todas formas es un hecho revelador.

Subidos imaginariamente en una burbuja de aire, vamos a franquear cuatro veces la montaña, con cuatro clases de aire diferentes:

Primer caso

El aire que llega al pié de la montaña contiene agua únicamente en forma de vapor y en una cantidad muy pequeña. Vamos a suponer que su temperatura es de 17,0ºC.
 El aire se eleva a lo largo de las pendientes. Como consecuencia de ello la presión que sufre va disminuyendo; el aire está menos comprimido y por lo tanto se expande. Esta expansión origina su enfriamiento cuya tasa es del orden de 1,0ºC por cada 100 metros. Si suponemos que la montaña tiene 2000 metros de altura, la temperatura del aire que llega hasta la cumbre es de -3,0ºC.

A continuación, el aire baja por el otro lado. La presión que sufre va en aumento y se origina un recalentamiento que se efectúa al mismo ritmo que el enfriamiento anterior (1,0ºC por cada 100 metros). Al llegar al pié de la montaña vuelve a adquirir sus temperatura inicial: 17,0ºC.

De esta primera escalada es necesario resaltar tres hechos:

1º. El aire se enfría al subir, pero vuelve a su temperatura inicial al final del descenso. Las transformaciones que sufre se saldan con un balance nulo: ni pierde ni gana calor. Estas variaciones de temperatura del aire en movimiento se realizan de forma adiabática, es decir, sin intercambio de calor con el entorno.

2º. El índice de variación con la temperatura del aire en movimiento es de 1,0ºC por cada 100 metros si éste aire sólo contiene agua en forma de vapor. En este caso se denomina gradiente adiabático de aire no saturado o, simplemente, gradiente adiabático seco.

3º. Podemos observar que el gradiente térmico vertical del aire en movimiento es claramente diferente del gradiente vertical del aire inmóvil: 10,0ºC por kilómetro.

Segundo caso

El aire tiene la misma temperatura que el caso anterior (17,0ºC). Éste sigue siendo límpido, aunque en esta ocasión contiene una mayor cantidad de vapor de agua. Al elevarse, se enfría. A una altitud determinada (por ejemplo a 1000 metros, donde la temperatura del aire es de 7,0ºC), de repente sucede algo: Asistimos a la aparición de una nube. ¿Por qué?
Porque el aire solamente puede contener una pequeña cantidad de vapor de agua y admite cada vez menos a medida que va siendo más frio. La relación entre la cantidad de vapor que el aire contiene realmente y la cantidad máxima que puede contener a una misma temperatura definen su humedad relativa, que se expresa en tantos por cien. En nuestro ejemplo, la cantidad de vapor de agua que el aire aceptaba con facilidad a 17,0ºC es en definitiva la máxima a 7,0ºC. Su humedad relativa en este caso es del 100%. Se ha alcanzado la saturación. Si el aire sigue enfriándose, el vapor de agua sobrante se transforma en pequeñas gotas microscópicas, suspendidas en el aire por efecto del viento. En este caso se produce la condensación, que es el paso del estado gaseoso al líquido; es decir, una nube.

Hay que advertir que esta condensación, con frecuencia, tiene un ligero retraso; entonces el aire se encuentra en estado de sobresaturación.


Al condensarse el vapor de agua del aire no por ello deja de ascender; pero a partir del momento en que se produce la condensación, su temperatura disminuye con menor rapidez en función de la altitud. La condensación libera calor (el mismo calor que había originado, hace poco, la evaporación del agua sobre el océano; éste calor de denomina calor latente). Las variaciones de temperatura se producen de ahora en adelante según un gradiente distinto que se denomina gradiente pseudoadiabático saturado y que denominaremos en consecuencia gradiente adiabático saturado. Éste gradiente puede variar entre 0,5ºC y 0,8ºC por cada 100 metros. Vamos a suponer que tiene un valor de 0,6ºC.

En la cumbre de la montaña, el aire es por lo tanto menos frío que en el primer caso: Su temperatura es de 1,0ºC. Al bajar se comprime y se calienta y desaparecen las gotitas de agua. A 1000 metros de altitud la evaporación es total; el aire vueleve a ser límpido. En el resto de la bajada, la temperatura va aumentando según el gradiente adiabático seco. Al pié de la montaña, la temperatura del aire es otra vez de 17,0ºC.

Tercer caso

El aire que llega al pié de la montaña tiene siemjpre la misma temperatura, pero esta vez contiene mucho más vapor de agua que en el caso anterior. La condensación de ésta se produce con mucha más rapidez: por ejemplo a 200 metros de altitud tiene una temperatura de 15,0ºC. En la cumbre, el aire está a 4,2ºC.
Pero en el transcurso de la ascensión se produce una nueva transformación: Ha habido precipitación, ha llovido. A pesar de las apariencias la lluvia es un fenómenos enormemente complejo. Si ha llovido quiere decir que el aire ha perdido una parte de su agua.

Cuando el aire desciende por la otra vertiente se calienta en función del gradiente adiabático saturado. Pero contiene menos agua que antes, es decir, hay un menor número de gotitas de agua para evaporar. Después de bajar 1000 metros, por ejemplo, y al ser la temperatura de 10,2ºC, la evaporación es total. El calentamiento se efectúa más tarde según el gradiente adiabático seco, a razón de 1,0ºC por cada 100 metros. Al pié de la montaña la temperatura del aire es de 20,2ºC. En otras palabras, después de pasar sobre la montaña el aire se vuelve más cálido que antes. El calor liberado por la condensación sólo se reabsorbe en parte por la evaporación; el "excedente" contribuye a aumentar la temperatura del aire. Este caso es conocido por los meteorlógos como Efecto Fóehn.


Cuarto caso

En los ejemplos anteriores el aire era cálido. Pero imaginemos ahora que es bastante más frio y el aire llega al pié de la montaña con una temperatura de 6,0ºC.

La condensación se produce, por ejemplo, a 300 metros; el aire está entonces a una temperatura de 3,0ºC. Su temperatura, disminuyendo a continuación según el gradiente adiabático saturado, es de 0,0ºC a 800 metros. Podría pensarse que las gotitas de agua que forman la nube van a transformase en hielo, pero esto no ocurre siempre. Con frecuencia comprobamos que ésta transformación se efectúa de una forma muy progresiva y sólo es completa cuando la temperatura alcanza los -40,0ºC. Cuando las gotas de agua permanecen en estado líquido por debajo de los 0ºC, se dice que están en estado de sobrefusión.

Este estado es precario. Un automovilista que atraviese la montaña, cuando llega a una altitud en la que la temperatura es inferior a 0ºC, puede observar que su parabrisas se cubre de escarcha. De hecho, basta un simple choque (o la presencia de impurezas en el aire) para que las gotitas de agua derretidas se transformen instantáneamente en hielo.
Para analizar todas las transformaciones del aire posibles, hay que señalar por último que cuando éste es muy frio el vapor de agua que contiene se transforma directamente en hielo sin pasar antes por el estado líquido. A éste fenómeno se le llama sublimación.

Las nubes formadas por cristales de hielo aparecen a gran altitud (por encima de los 6000 ó 7000 metros) y son fácilmente reconocibles por su aspecto sedoso y su blancura resplandeciente. Son los cirros. Las nubes que contienen gotas de agua son más grises y se encuentran a menor altitud, aunque se sabe que también pueden aparecer a altitudes en las que la temperatura es bastante inferior a 0ºC.

BIBLIOGRAFIA: METEOROLOGIA MARINA
ED. Tutor-Náutica











 




miércoles, 12 de diciembre de 2012

CLIMATOTERAPIA

Desde los tiempos más remotos se han venido practicando los tratamientos en base al sol y al agua para combatir algunas enfermedades. En el mundo clásico eran muy famosas éstas terapias y se sabía del beneficio que producía para la salud la moderación de ciertas condiciones climáticas como la temperatura del aire, el grado de humedad, la pureza del aire o la exposición a los rayos del sol. En la actualidad, la combinación ideaal de estos elementos y su aprovechamiento para restablecer y mejorar la salud es lo que se conoce con el nombre de Climatoterapia.

La climatoterapia es una disciplina de la hidrología médica (la que estudia las aguas minero-medicinales como agente terapéutico y sus acciones sobre el organismo), que se encarga de establecer la relación que existe entre el clima de una zona y el tratamiento de ciertas enfermedades. Se basa en el conocimiento de los elementos que definen el clima de un determinado lugar, tales como la temperatura, la humedad, presión atmosférica, precipitaciones, viento, la cantidad de radiación e incluso las cargas eléctricas. También influyen la situación geográfica, la altitud, la latitud y la proximidad al mar. La terapia consiste en tratar de curar las dolencias exponiendo al enfermo a las condiciones climáticas adecuadas para cada caso. Desde el punto de vista preventivo, es una técnica ideal para el bienestar y nuestra salud.

En términos generales puede establecerse la siguiente clasificación según el grado de humedad en el ambiente y la situación geográfica del lugar. En primer caso, se distinguen los climas secos de los húmedos y, dentro de estos, sus variedades: frio, templado, cálido, con o sin exposición al sol; mientras que en el segundo, se agruparían los climas de montaña, los de baja altitud y los marítimos. Si combinamos todos estos grupos podemos obtener múltiples variaciones.

Las patalogías que más frecuentemente recurren a este tipo de cura suelen ser las de carácter crónico: Asma, insuficiencias cardíacas y respiratorias, bronquitis, reumatismo; pero las posibilidades de una curación total son más bien escasas, aunque el paciente consigue aliviar su estado casi nada más comenzar con el tratamiento. Sin embargo, otros tipos de enfermedades pueden tener resultados mucho más eficaces como la astenia, anemia, agotamiento físico y mental, raquitismo, afecciones óseas, tuberculosis, psoriasis, etc.

Agotamiento físico y mental
Montaña húmedo
Una buena dieta que incluye agua fría y bebidas de frutas saladas, un descanso adecuado y la práctica de ejercicio, permiten mantener el cuerpo en óptimas condiciones para resistir y vencer los efectos del agotamiento. La mayoría de las veces el uso de medicamentos sólo conduce a un aumento del grado de intoxicación.

Anemia
Montaña con exposición al sol
Tenemos anemia cuando el porcentaje de glóbulos rojos en la sangre o la concentración de hemoglobina caen por debajo de lo normal. Al trasladarnos a la montaña estimulamos la producción de glóbulos rojos. A los pacientes con anemia grave se les debe suministrar oxígeno.

El clima de montaña resulta beneficioso parala prevención y alivio de cierto tipo de enfermedades.

 
Asma
Clima cálido y húmedo a baja altitud.
Los pacientes con asma tienen los tubos aéreos con un estrechamiento variable, lo que hace tener una respiración intermitentemente difícil. Entre los factores que desencadenan una crisis asmática están la contaminación del aire, el polvo en suspensión, el humo, ejercicio físico y los cambios bruscos de las condiciones meteorológicas (temperatura, humedad, presión, vientos fuertes, etc.) A estos enfermos no se les debe llevar a zonas de gran altitud ni a lugares con ambiente frío.

Astenia
Clima fresco
La astenia es una sensación generalizada de cansancio, fatiga y debilidad psíquica y física, originada frecuentemente por el estress o por depresiones moderadas o graves. Un lugar de clima cálido tiende a debilitar las fuerzas del organismo. La astenia primaveral se atribuye al cambio climático estacional, aunque no es relevante, y el cansancio es leve y dura poco tiempo.

Bronquitis crónica
Clima seco con exposición al sol y al calor
Cuando los bronquios están inflamados o infectados, entra y sale menos aire a los pulmones produciéndose tos con expectoración. La bronquitis crónica empeora con un clima frío y húmedo o cuando amentan las concentraciones de polvo y contaminantes en el aire. Por eso se recomienda ir a zonas donde el ambiente sea seco y el aire esté limpio. Los programas de ejercicios físicos ayudan a evitar el deterioro y mejoran la capacidad del paciente.

Insuficiencia cardíaca
Baja altitud y ambiente fresco
El corazón bombea la sangre y ésta llega a todo el cuerpo a través de las venas y los vasos capilares, según lo requieran las necesidades metabólicas. Cuando las demandas sobre el corazón son superiores en relación con el metabolismo se produce la insuficiencia cardíaca. El aire al nivel del mar, rico en oxígeno, facilita la ventilación normal de los pulmones reduciendo el riesgo de dos síntomas: la disnea (falta de aire) y la fatiga (disminución del gasto cardíaco). Los pacientes se sienten mejor en lugares frescos.

La estancia a la orilla del mar también es aconsejable en dolencias particulares.
Insuficiencia respiratoria
Baja altitud.
Una persona de 75 kg de peso necesita un aporte de 0,5 g. de oxígeno por minuto en condiciones de reposo o baja actividad. Como la presión parcial de oxígeno es mayor a nivel del mar, todo paciente con insuficiencia respiratoria experimentará una  mejoría, pues el aire es rico en oxígeno, facilitando la respiración.

Psoriasis
Clima cálido con exposición al sol y al agua del mar.
Las células cutáneas migran desde la base de la epidermis, donde nacen, hacia la superficie de la piel. Este proceso, en una piel normal, tarda unos 25 dias en completarse. Pero en el caso de la psoriasis éste proceso de acelera, de modo que el ciclo completo se completa en unos 4 ó 5 dias. La piel se inflama y entonces constituye una barrera menos eficaz contra las infecciones que llegan del exterior. La exposición adecuada, progresiva y vigilada a los rayos del sol, a nivel del mar o por debajo de éste, tienen unos inmejorables efectos bactericidas y biológicos importantes.

El sol y el agua del mar constituyen los mejores remedios naturales para combatir o mitigar la psoriasis.
Raquitismo
Marítimo cálido con exposición al sol
La luz solar es necesaria para que el cuerpo humano sintetice la vitamina D; de esta forma, el cuerpo absorbe el calcio y el fósforo. El recubrimiento excesivo del cuerpo con ropa o las exposiciones inadecuadas al sol, originan la deficiencia de ésta vitamina. A nivel del mar el espesor de la atmósfera es mayor y filtra más cantidad de radiación solar, por lo que la exposición a los rayos del sol, con las debidas precauciones, puede prolongarse por más tiempo.

Tuberculosis pulmonar
Ambiente seco y ventilado con exposición al sol
A los pacientes con tuberculosis transmisible no se les debe enviar a la montaña. En cambio, cuando al enfermo se le ubica en una habitación con buena ventilación, sin humedad y expuesta al sol, experimenta una notable mejoría.

BIBLIOGRAFIA
Calendario meteorológico. Año 2004
INM



 



martes, 4 de diciembre de 2012

INUNDACIONES 

Las riadas son avenidas impetuosas del agua de un río que después de una gran crecida se desborda, o bien la de una torrentera en el terreno adecuado que inunda el campo y, a veces, las poblaciones.
La inundación se produce cuando una gran cantidad de agua en relación con una situación meteorológica adversa, se acumula en zonas bajas y desborda sus límites naturales o artificiales. En el campo y las ciudades anegadas se producen daños materiales y en circunstancias extremas o catastróficas también la pérdida de vidas humanas. En casos excepcionales las inundaciones pueden ser beneficiosas, por ejemplo al retirarse el Nilo después de las inundaciones anuales, pues deja un limo protector que en el pasado propició el desarrollo de toda una cultura como la egipcia.

Las inundaciones pueden producirse súbitamente o lenta y gradualmente. Las primeras son repentinas y se deben a fuertes trombas de agua descargando de una intensa tormenta sobre algún punto de una cuenca hidrológica, o en terrenos con una estructura geológica peculiar, como pueden ser barrancos o fuertes declives y por donde el agua discurre imparablemente. Las que se producen gradualmente en extensas zonas se deben al desbordamiento de los ríos como consecuencia de las descargas de agua que llegan a la cuenca procedentes de borrascas intensas de larga duración, producidas allí mismo o en zonas distantes agua arriba.

Conos de deyección

 La tragedia del Camping de Las Nieves, en Biescas, el 7 de agosto de 1996 y el desastre de Badajoz el 5 de noviembre de 1998, con tan elevadas pérdidas de vidas humanas así como de daños materiales, ganaderos y domésticos, produjo un gran impacto en la opinión pública. Por decisión del Ministerio de Medio Ambiente se organizaron grupos de estudios y seminarios para descubrir lo que denominaron conos de deyección o lugares susceptibles de graves peligros de inundación, con el objeto de evitar asentamientos humanos en esas zonas. Es decir, lo mismo de siempre: Cerrar el corral cuando las ovejas ya se han escapado.

Por el momento se descubrieron 278 conos de deyección o puntos muy peligrosos con riesgo de inundación en cerca de 3500 tramos fluviales. Aunque debe haber muchos más, éstos son los de mayor incidencia. El Camping de Biescas estaba situado en uno de ellos: En el torrente del rio Arás, afluente del Gállego.

 
La terrible avenida del Camping las Nieves. Foto tomada de Google
 
El número de conos de deyección (los más peligrosos), distribuídos por cuencas hidrográficas se muestra en el cuadro siguiente:

Inundaciones en España en el siglo XX

En los últimos 100 años las riadas más importantes en las distintas cuencas y los consiguientes desastres han sido publicados en los últimos calendarios editados por AEMET. Seguramente no figuran todos los casos de inundaciones, pero al menos sí aparecen los que dejaron una mayor huella en la memoria de las gentes. Destaca el mínimo de Galicia donde sólo se dió un caso importante, en el mes de septiembre, en la cuenca de Mondoñedo (Lugo), con destrucción de casas, cosechas y puentes. Las cuencas más afectadas han sido las de la vertiente mediterránea, Turia, Júcar y Segura y las del Pirineo Oriental y el Llobregat, especialmente en otoño, donde el desbordamiento de los ríos ocasionaron numerosas víctimas, enormes desastres agrícolas y pérdidas materiales. Las ricas y fértiles huertas quedaron anegadas por el agua y el lodo. Aunque lo peor es que las riadas se produzcan en épocas anormales cuando nadie las espera, arrasando los cultivos en su periodo de desarrollo más crítico.


Como ya hemos comentado, las inundaciones de producen siempre por exceso de agua debido a las borrascas profundas de gran energía que atraviesan el territorio lentamente y cuando los embalses alcanzan el nivel crítico que obliga a desagüar el agua retenida por los aliviaderos. Además, es de gran importancia la estructura del terreno. En Galicia el agua apenas corre por la superficie pues el terreno es muy permeable y el agua se filtra hacia el subsuelo; de ésta forma, las inundaciones (salvo excepciones) son de poca importancia y se producen en raras ocasiones. En cambio, si el terreno es impermeable, actúa como una costra resistente a la infiltración y el agua corresponde en su mayor parte a la escorrentía (agua sobrante) produciendo la inundación. Otra causa ya señalada es el perfil orográfico puntual o local. Si el terreno tiene una gran pendiente el agua se derrumba como una catarata depositándose en la zona baja. España es un lugar donde ésas condiciones se dan en muchos lugares dada su complicada orografía, críticas en situaciones tormentosas; las tormentas en España, al menos en algunas zonas, son las más duras de Europa.

 La predicción de río

Aunque el problema es difícil y complicado un río puede ser controlado por el hombre. Por un lado, disponiendo de una buena predicción de la variación de la crecida con respecto al tiempo y por otro, con la infraestructura adecuada en los puntos más peligrosos y la adopción de los medios adecuados para evitar o paliar los efectos del desbordamiento.

En las condiciones actuales muchos daños podrían ser evitados si las avenidas o crecidas se pudieran preveer con la suficiente antelación con el objeto de organizar y establecer los protocolos de defensa disponibles. La condición esencial para que los avisos sean eficaces es que lleguen al lugar afectado antes de que se produzca la situación de emergencia; aunque la predicción sea certera de nada sirve si llega tarde; sólo serviría para fines estadísticos. Otro factor de especial relevancia para evitar los daños producidos por inundaciones sería la no concesión de asentamientos humanos en lugares susceptibles de ser inundados: orillas de cauces, ramblas o desembocaduras de rios o afluentes. Las infraestructuras que no respetan la dinámica fluvial, corren el riesgo de sufrir sus consecuencias. Tras una catástrofe, los mandatarios de turno se echan las manos a la cabeza y se deshacen en condolencias, buenas palabras y mejores proyectos que sólo se quedan en eso.

La predicción de un rio no se improvisa fácilmente. Es necesaria una compleja organización que necesita la experiencia de varios años para conseguir resultados satisfactorios. En la actualidad ya se cuenta con mucha información en cada cuenca hidrográfica y en AEMET. Resumiendo, la estructura a utilizar sería la siguiente:

 
1. Red de Observación en tierra. Constituída por la red pluviométrica de AEMET y los datos de aforos de las Confederaciones Hidrográficas. Con ésta información pueden realizarse los imprescindibles (aunque laboriosos) estudios climatológicos previos que hoy en día son resueltos con la ayuda de los ordenadores.

2. Red Local. La información de la Red General se recibe actualmente en tarjetas climatológicas o programas específicos, su periodicidad es mensual por lo que no puede ser utilizada más que para estudios "post mortem". Hay que interesar de las comunidades más afectadas la instalación de una Red Local Operativa, para lo cual pueden utilizarse los observatorios de la Red Básica, haciendo las oportunas gestiones cerca de los actuales colaboradores voluntarios para que, al menos, hagan dos observaciones diarias (lo ideal serían 4, relativas a precipitación y estado del río). Por desgracia, la red de colaboradores está en franco descenso, por lo que en áreas sin datos podrían instalarse algunos pluviómetros cuya lectura es tan elemental que no se necesitan estudios específicos para su vigilancia y control.

3.Comunicaciones y difusión de la información. Las observaciones deberían realizarse simultáneamente y de forma sincronizada para poderlas interpretar en cada intervalo de tiempo, una vez concentradas en el punto más conveniente. Desde aquí, se enviarían al punto o Centro de Predicción por el medio más rápido posible: correo electrónico, teléfono, teletipo, radio, etc.

4. Estaciones de radar. Las subidas bruscas del nivel de un río obedecen a precipitaciones copiosas de violentas tormentas agrupadas en racimos sobre algún punto de la cuenca, que descargan en el mismo río o en sus proximidades. El radar meteorológico permite identificar la evolución del grupo, la intensidad y la posible cantidad de precipitación de cada elemento aislado.

5. Estaciones de radiosondeos. Proporcionan información sobre la estabilidad de la atmósfera para apoder evaluar la zona tormentosa.

6. Mapas meteorológicos sinópticos. Permiten el diagnóstico y pronóstico del tiempo con una antelación de al menos 72 horas. Los mapas a mayor escala del tiempo tan sólo pueden utilizarse para intuir la tendencia.

7. Satélites meteorológicos. Señalan con exactitud todas las frormaciones nubosas y permiten un seguimiento continuo y actualizado. Además, proporcionan medidas valiosas sobre viento, temperatura, estado del río, agua equivalente de una capa de nieve, radiación solar e incluso la humedad del suelo.

En suma, la operación consiste simplemente en conocer "in situ" el estado del río en todo momento y predecir su evolución con respecto al tiempo para poder emitir los avisos oportunos.



 





viernes, 27 de julio de 2012

Elfos y duendes...eléctricos

En los últimos veinte años ha salido a relucir que, en ocasiones, una familia de misteriosos fenómenos eléctricos se forma en la atmósfera muy por encima de los sistemas tormentosos muy grandes. Como tantos avances de la ciencia, el descubrimiento fué completamente accidental. En el año 1989, John R. Winckler, un profesor de la Universiad de Minnessota estaba probando una cámara de baja iluminación muy sensible para el lanzamiento de un cohete. Al ver la cinta, Winckler advirtió un fotograma que parecía haber captado una gigantesca columna de luz elevándose sobre una nube de tormenta. Se la enseño a un colega, Walt Lyons, que estaba desarrollando un sistema de detección de rayos en la universidad, y ambos llegaron a la conclusión de que no se trataba de un fallo técnico. Parecía alguna clase de descarga eléctrica, hasta entonces desconocida.

En los años siguientes, Lyons se convirtió en una autoridad mundial en la delicada tarea de filmar esos fenómenos eléctricos desde una plataforma de observación en su casa de Colorado. Los científicos estuvieron muchos años sin ponerse de acuerdo en cómo llamarlos, hasta que en 1994 el uso de un profesor del término "duendes" fué aceptado, pues pareció apropiado para esos fenómenos mágicos, fugaces y hermosos que se entendían tan poco. Aparecen tan sólo durante unas décimas de segundo, apenas lo suficiente para poder captarlos a simple vista, y con frecuencia tienen la forma de gigantescas medudas rojas con tonos azulados en sus filamentos.

Iniciándose a una altitud de unos 70 kilómetros, los duendes se elevan hasta 90 ó 95 kilómetros y descienden hasta una altura de entre 25 y 20 kilómetros. Las fotografías sugieren que ni siquiera tocan las nubes que están por debajo de ellos. Tienen lugar sobre enormes sistemas de tormenta y aparecen inmediatamente después de una clase particular de rayo debajo de ellos. Conocidos como rayos nube-tierra positivos, no son los más típicos si se tiene en cuenta que sólo suponen entre el cinco y el diez por ciento de todos los relámpagos. Aunque las "medusas" son las más corrientes, los duendes asumen toda una variedad de formas que les han granjeado nombres como "duendes brócoli", "duendes pulpo" o "duendes Carmen Miranda".

Esquema de la formación de los "duendes"

Hasta el momento los científicos no han alcanzado un acuerdo respecto a que son exactamente, en especial porque tienen lugar en la zona por encima de la troposfera y la estratosfera conocida como Mesosfera, una zona que siempre se había creído eléctricamente inerte.

Tras el descubrimiento casual de Winckler, equipos de investigadores atmosféricos han peregrinado hasta el centro de obsevación de Lyons, que se conoce como la "central de duendes". Con cámaras en tierra así como con otras instaladas en aviones y en la lanzadera especial, los investigadores han identificado dos formas más, al parecer relacionadas, de descargas eléctricas sobre nubes de tormenta. Se han bautizado con nombres tan evocadores como "elfos" y "chorros azules".



Los elfos no son perceptibles a simple vista puesto que duran menos que una milésima de segundo, pero, como los duendes, aparecen al mismo tiempo que los rayos nube-tierra positivos. De no tener una vida tan breve, lo que hace que resulten casi invisibles, probablemente se verían también de color rojo. Adoptando la forma de enormes "donuts" en expansión, los elfos nacen a una altura de entre 95 y 105 kilómetros en la atmósfera y se extienden hasta alcanzar cientos de kilómetros de diámetro.

Los chorros azules son apenas visibles; se trata de eyecciones desde la cúpula de los cumulonimbos, a velocidad de entre 80 y 160 kilómetros por segundo, alcanzado altitudes de 40 kilómetros antes de desvanecerse. Como los elfos, resultan mucho menos frecuentes que los duendes. Aunque no parecen relacionados de forma específica con los rayos nube-tierra, sí se generan sobre tormentas con índices de rayos elevado.

BIBLIOGRAFIA: GUIA DEL OBSERVADOR DE NUBES
Gavin Pretor-Pinney