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lunes, 19 de diciembre de 2011

EL ASPECTO DEL CIELO ( I )

El gran movimiento al que son sometidas las masas de aire favorece el nacimiento de grandes formaciones nubosas. Pero en este caso aparece un hecho nuevo y es que estas formaciones nubosas no se mueven por el cielo al capricho o al azar; su distribución en el espacio y su sucesión en el tiempo son tan características, que constituyen un verdadero sistema nuboso, es decir, una agrupación ordenada que comprende varias zonas diferentes entre sí y en las que el cielo presenta particularidades bien diferenciadas.

Como vamos a ver a continuación, existen distintos sistemas nubosos. El que acompaña a una perturbación del frente polar (cuyo nombre técnico es sistema nuboso depresionario móvil extratropical) es el más característico de todos. Cada una de sus zonas corresponde a un "momento" concreto de la perturbación y le da su nombre. De este modo un observador que esté situado en el eje de desplazamiento de la perturbación verá pasar sucesivamente la cabeza, el cuerpo, el sector cálido, y la estela de dicho sistema de nubes. Un observador situado un poco más al norte de la trayectoria sólo percibirá el margen frio; y en el caso de se colocarse un poco más hacia el sur, verá el margen cálido y, de forma eventual, la zona de unión, que es la que une dicha perturbación con la siguiente.

La constatación de un sistema nuboso de esta clase es de una importancia especial, pues al conocer los diferentes aspectos que pueda presentar el cielo, podemos ver venir una perturbación, situarnos con relación a ella y seguir las distintas etapas de su desarrollo. Por lo tanto basaremos nuestro análisis en la descripción de las principales clases de cielo que caracterizan el citado desarrollo.

Cielos de perturbación

La noción de la clase de cielo no debe tormarse en un sentido demasiado absoluto, pues los sistemas nubosos varían constantemente de una perturbación a otra según la edad de éstas y también según la estación en la que se originan. Por este motivo, los sistemas verdaderamente típicos se manifiestan, la mayoría de las veces, sólo en invierno. Durante el verano (una época que interesa de modo especial), los sistemas que cruzan nuestro entorno están más bien debilitados, por lo que sus características son bastante diferentes. Existen toda clase de variantes y algunas de ellas complican mucho las cosas a la hora de realizar las predicciones.

Sistema nuboso dentro de una perturbación joven. Las partes de las que se componen están bien definidas y separadas.


En un sistema nuboso dentro de una perturbación ocluída, las diferentes secciones están más juntas entre sí.
La cabeza

La cabeza del sistema nuboso se caracteriza por un cielo de cirros (Ci) ordenados que invaden progresivamente el cielo, acompañados o seguidos de un velo de cirroestratos (Cs), o de altoestratos (As) poco densos. La presión baja lentamente y el viento presenta una tendencia a orientarse hacia el sur, refrescando a medida que transcurren las horas.

La cabeza del sistema corresponde a la llegada del frente cálido (aire caliente y húmedo) en altura. Está situada en primer lugar y a gran distancia de la parte central de la perturbación; el aire cálido se eleva lentamente por encima del aire más frio y cuando llega a 6 ó 7 kms de altura, el vapor de agua que contiene se transforma en cristales de hielo. Las primeras nubes que aparecen son cirros, del tipo uncinus (en forma de comas o ganchos), o también del tipo fibratus (de aspecto deshilachado). Vienen de una zona muy concreta del horizonte, normalmente del oeste o del suroeste, en donde presentan un aspecto muy denso.

Los cirros son la primera avanzadilla del sector cálido de una perturbación. Con la luz del atardecer presentan infinidad de tonalidades.
A continuación de los cirros y procedentes de la misma zona que éstos, un velo de cirroestratos se va extendiendo progesivamente hasta cubrir enseguida el cielo. Alrededor del sol o de la luna es fácil poder ver un círculo iluminado que rodea éstos astros, según sea de día o de noche; son los halos (solar o lunar) y se producen por la refracción de la luz que atraviesa los cristales de hielo de los que están constituídas éstas nubes. Cuando se produce éste fenómeno alrededor del sol o de la luna, podemos saber exactamente qué tipo de nubes los originan.

Halo solar completo producido por una capa de cirroestratos.
En realidad, la aparición de cirros y cirroestratos no puede aportar la certidumbre de que nos encontramos en el inicio de una perturbación. Estos aparecen también en el sector frio en donde todo se organiza con bastante rapidez. El hecho de que el barómetro comience a bajar y que el viento apunte en dirección sur, tampoco es muy determinante. Pero si el techo de nubes continúa descendiendo progresivamente con el paso de las horas, y después de los cirroestratos las nubes se espesan cada vez más ocultando el sol pero permitiendo ver su contorno como si se viese a través de un cristal esmerilado (altoestratus traslúcidus), ya tenemos la seguridad del avance del sector cálido de la borrasca. Este último tipo de nube presenta un color ligeramente azulado, tornándose a gris claro a medida que aumenta de grosor y anuncia el final de la cabeza y el comienzo del cuerpo de la perturbación.

A través de una capa de altoestratos puede verse un sol difuminado, sin que se aprecien bien sus cotornos.

El cuerpo

El cuerpo de un sistema se caracteriza por la aparición de una capa continua de altoestratos o de nimboestratos, que frecuentemente se acompañan de nubes desgarradas que viajan por debajo de la capa principal de nubes, empujadas por el viento (los fracto-estratos). La presión sigue bajando y alcanza el punto más bajo con la llegada del frente cálido. Las lluvias continuas y persistentes es lo que caracteriza a éste periodo y el viento, por lo general, ha rolado hacia el oeste ó noroeste con dirección constante.

La masa de aire caliente invade ahora los niveles inferiores del cielo. Esas nubes a las que nos habíamos referido antes, de aspecto deshilachado, que corren velozmente empujadas por el viento (los diablillos), son las que prededen la llegada de un enorme nimboestrato, la nube característica de la lluvia continua y que da al cielo un color gris plomizo, sin apenas contornos. La visibilidad se reduce bastante debido a la precipitación, mientras que el viento sigue soplando del NW.
Nimboestrato, nube de lluvia, bajo el cual aparecen los fracto estratos.

En este punto de la descripción es necesario distinguir entre perturbaciones de edades diferentes. En el caso de una perturbación joven, después de un frente cálido sigue un sector cálido. Cuando éste acaba de pasar entra en escena la segunda parte del cuerpo de la perturbación que corresponde al paso del frente frio. Si se trata de una borrasca que ha evolucionado más, el frente frio sigue con mayor o menor rapidez al frente cálido, sin que se observe ningún sector intermedio.







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