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martes, 29 de mayo de 2012

LA GLORIA MATUTINA

Algunas veces, cuando he estado hojeando libros sobre las clases de nubes, me he encontrado con una muy especial. La foto aérea mostraba una nube baja, larga y lisa, con forma como de tubo, que se extendía de una punta a otra del horizonte, muy parecida a un rodillo. El cielo, casualmente, estaba completamente despejado por delante y por detrás de la nube. Esta se había formado sobre un paisaje dominado por la selva y los ríos que corrían tortuosos por el terreno. Podría tratarse de una "nube ola". En realidad el pié de foto explicaba que tenía un nombre propio: La gloria matutina.

La nube sólo se forma en una de las partes más remotas de Australia: la zona del golfo de Savannah, en el norte de Queensland. Cuanto más leía sobre este tipo de nube, más me maravillaba: Me enteré de que la Gloria matutina puede extenderse casi mil kilómetros y moverse a una velocidad cercana a los 60 kms/hora. Más aún: Un pequeño grupo de pilotos recorre miles de millas a través de Australia con la esperanza de encontrarla. Esperan durante los meses de primavera (entre septiembre y octubre), en el minúsculo asentamiento de Burketown donde suele formarse la nube, con sólo una misión: Planear sobre la Gloria matutina.


 El doctor Doug Christie, de la Escuela de Investigación de Ciencias Terrestres de la Universidad Nacional Australiana, es un experto en alteraciones de ondas atmosféricas de gran amplitud. En la década de los setenta, ciertas lecturas captadas en el microbarógrafo del centro de investigación de la citada universidad despertaron su interés. Determinó que la Gloria matutina era causada por ondas individuales de aire muy intensas, que consiguió emplazar en el Golfo de Carpentaria, a 650 kilómetros al norte de Burketown.

Desde que visitó por primera vez ésta población en 1980, Christie ha realizado numerosos experimentos en ésa región y ha dado con la explicación más aceptada para el fenómeno de la Gloria matutina. Según él, la nube se forma en el centro de una enorme ola solitaria de aire, que parece originarse con frecuencia sobre la península del Cabo York, en el extremo nordeste del Golfo de Carpentaria. Esta ola puede viajar como una cresta independiente. Según Doug, es casi seguro que resulta de una colisión de corrientes marinas de aire opuestas sobre el cabo York.




Las condiciones climáticas que hacen aparecer la Gloria matutina son una buena brisa marina soplando todo el dia, la cual llevará consigo una buena porción de vapor de agua y creará una buena "guía de onda". Significa algo así como alisar el aire a lo largo de la ruta por la que viaja la nube, para que sea menos probable que la onda solitaria se quiebre y se disipe al aproximarse a la costa. Cuando todas éstas condiciones coinciden con un sistema de altas presiones sobre la península del Cabo York, está casi garantizado la aparición de la Gloria matutina.
 

domingo, 27 de mayo de 2012

NUBES QUE HACEN RECADOS

Los antiguos poetas de la India siempre consideraban el inicio del monzón una época de gran romanticismo, de forma muy parecida a cómo los poetas románticos veían a la primavera. Las lluvias monzónicas traen consigo el alivio del infernal calor del verano hindú, hacen revivir los jardines con abundantes colores y fragancias e inspiran a los pavos reales salvajes a iniciar sus extraños rituales de apareamiento. Los mensajeros que anuncian semejante transformación no son otros que los cumulonimbos, los cuales les ha granjeado un lugar especial en los corazones hindúes. Este hecho nunca ha sido más bellamente expresado que en un poema del más importante de los poetas en sánscrito, Kalidasa, escrito en algún momento entre el año 50 a.C. y el año 400, d. C.

Se llama "Meghaduta", que significa "la nube mensajera" y en él se habla de un "yakhsa", uno de los semidioses, responsable de guardar los tesoros y jardines pertenecientes a Kubera, el dios hindú de la riqueza. Ese yakhsa cuyo nombre desconocemos no había cumplido bien con sus obligaciones (quizá había olvidado cerrar bien el almacén de joyas de inimaginable valor del dios, pero no lo especifica), de manera que su señor le echó una maldición: Lo desterró de su hogar en el Himalaya y lo obligó a pasar un año sólo en los montes Vindhya del centro de la India.

Vagando sin rumbo de una ermita a otra entre las montañas, el yakhsa no tenía más que hacer que suspirar por su esposa allá en su hogar y contar los solitarios meses que le quedaban para volver. Cuando llevaba ocho meses de exilio, advirtió un oscuro cumulonimbo aferrado a la cima de la montaña. Sólo podía significar una cosa.
 
 

El yakhsa sabía que era en la estación del monzón cuando los hombres viajeros regresan con sus esposas y la visión de aquella nube intensificó aún más su anhelo. Al percatarse de que el viento del sur arrastraría la nube en dirección a su hogar en el Himalaya, decidió pedirle que le llevara un mensaje a su amada esposa:

"...Tú eres el refugio, oh nube de los afligidos...Llévale por tanto a mi amada un mensaje mío, separado como estoy de ella por la ira del Señor de la Riqueza.
Cuando aparezcas en el cielo en toda tu magnificencia, qué otro hombre, cuya vida no dependa de otro como la mía, podrá desatender a su esposa, afligida por la separación..."
 
Le dio a la nube indicaciones detalladas para llegar hasta su ciudad natal en el norte. Le señaló en que rios del camino podía detenerse a beber y le sugirió qué cumbres montañosas podia abrazar para descansar. El yakhsa le describió con lirismo las escenas que encontraría la nube en su viaje. En la ciudad de Ujjayini, por ejemplo, vería muchachas bailar en el santuario de Shiva y al sentir caer las primeras gotas de lluvia alzarían las miradas con excitación, pues sabían que sus amados no tardarían en regresar.

"...Sin duda el rostro de mi amada, apoyado en su mano, con los ojos hinchados por llorar en exceso, con el labio inferior de otro color por la calidez de sus suspiros y sólo parciualmente visible porque el cabello despeinado caerá sobre él, tendrá el mísero aspecto que tiene la luna cuando tú te interpones y ocultas su luz..."

Advirtió al nubarrón que no asustara a su esposa, sino que la despertase con una fina brisa, que la refrescara con su gotitas y que se asegurase de que los rayos quedasen sofocados en su interior. Le pidió que la consolara con truenos suaves, que le dijera que no renunciara a esperarlo, pues la maldición que lo tenía separado de ella no tardaría en acabar. Una vez transmitido el mensaje, la nube sería libre de alejarse flotando y disfrutar del esplendor de la temporada de lluvias.

El yakhsa de Kalidasa se despide del cumulonimbo con un deseo: Que la nube mensajera nunca tenga que sufrir la cruel separación de su amado consorte. El rayo.

 
 

 

lunes, 16 de abril de 2012

EL HUMO Y LAS CONDICIONES ATMOSFERICAS

Todos hemos visto en alguna ocasión cómo se elevan los penachos de humo que salen de las zonas industriales, de las fábricas, centrales eléctricas o cualesquiera otras industrias que necesitan la combustión de materiales para la elaboración de sus productos.

Estas columnas de humo, en función del viento y de las características que en un momento dado se dan en la atmósfera, presentan una serie de variantes en cuanto a su distribución, forma o la altura que vayan ganando. En función de la forma que adoptan los penachos de humo podemos saber qué condiciones presenta la capa de aire más próxima a la tierra.

Las estelas de humo industriales tienen una gran importancia en varios campos: Tanto para la agricultura en general como para evaluar el flujo de aire sobre un aerogenerador (tan de moda últimamente en la cima de muchas elevaciones). De esta forma, se han establecido seis tipos característicos para dichas estelas, las cuales se representan a continuación:

El tipo "A" se denomina Cirriforme. Es un flujo turbulento en forma de rizo. En este caso la atmósfera es muy inestable y por la tarde es posible la formación de núcleos tormentosos, pero siempre que la atmósfera esté lo suficientemente húmeda.

La imagen "B" se llama Coniforme (en forma de cono) y se presenta en situaciones meteorológicas de moderada o débil inestabilidad.

En el caso de la figura "C", no existen corrientes verticales y el flujo es laminar. Se denomina "Liso".

En el dibujo "D", o Ascendente, la turbulencia sólo se desarrolla a cierta altura. Es un movimiento muy característico a la hora de la puesta del sol.

En el caso "E", o Descendente, existe una gran estabilidad  que hace descender el humo. Cuando la atmósfera presenta ésta característica son muy apropiadas las labores de fumigación en los campos.

Por último en el caso de la figura "F",(Calma) en la que el humo de la chimenea sube verticalmente, se trata de ausencia total de viento y las condiciones para la operación de los aerogeneradores son muy desfavorables.






viernes, 13 de abril de 2012

LAS NIEBLAS

La niebla es una nube estratiforme en contacto con el suelo o a poca altura que envuelve al observador y reduce la visibilidad a menos de mil metros. Si la niebla es más tenue y la visibilidad horizontal está comprendida entre uno y dos kilómetros, el fenómeno se denomina neblina. En los mensajes meteorológicos se indican también otras reducciones de la visibilidad superiores a los dos kilómetros que apenas tienen interés agrícola, tales como el humo en las proximidades de las zonas industriales; la calima, formada por diminutas partículas de polvo que hace desaparecer el azul del cielo dándole un aspecto turbio, sucio y opalescente, y la bruma de las zonas costeras.

El proceso de formación de la niebla es muy simple pues se forma cuando el vapor de agua se condensa, ya sea por enfriamiento o por aporte de humedad a la masa de aire. La disipación se verifica por un proceso inverso, es decir, por calentamiento de la masa de aire o por que ésta pierde humedad.

En función del mecanismo que las origina, hay varios tipos de nieblas:

Niebla de radiación

En España se forma generalmente en invierno exclusivamente en tierra y nunca en el mar. En las noches claras, la masa de aire en contacto con el suelo se enfría debido a la radiación nocturna; en cierto momento, el vapor de agua se condensa y se hace visible en forma de niebla. En muchas ocasiones la niebla aparece justamente cuando el sol se asoma por el horizonte produciendo un ligero calentamiento y algo de viento que agite la mezcla para dar lugar a la condensación.

La niebla de radiación suele despejar en las primeras horas de la mañana o al mediodía, quedando el cielo despejado. El momento en que la niebla va a levantar y disiparse depende de varios factores. Si el viento aumenta y supera los 7 kms/h, comienza la desaparición del estrato en contacto con el suelo. Se han calculado fórmulas empíricas para determinar la temperatura de disipación (T dis), y es muy conocida la "fórmula de la monja" para el observatorio de Matacán (Salamanca):

                                                            T dis = T' (18,00Z) * 0,9 + 1,4

donde  T' (18,00 Z), es la temperatura del punto de rocío a las 18:00 Z. Este tipo de fórmulas deben tomarse con precauciones pues no siempre funcionan bien y es preciso determinarlas para cada lugar.

La niebla de radiación se forma con temperaturas superiores a los 0,0ºC, pues si desciende a valores negativos lo que se forma es escarcha. No obstante, excepcionalmente, también pueden formarse nieblas de radiación con temperaturas menores a 0,0ºC; entonces las gotitas de agua que constituyen la niebla están sobreenfriadas o en estado de subfusión. Se trata entonces de niebla helada que puede durar varios días sin levantar por la tarde y cuyo efecto más directo es la cencellada.

Las nieblas de radiación pueden afectar a extensos territorios del interior de la Península y hay que esperarla cuando en invierno el anticiclón de las Azores penetra en España dando lugar a un fuerte enfriamiento y a una gran estabilidad que son las condiciones ideales para que se produzca el fenómeno.

Niebla de advección

La niebla es un estrato en contacto con el suelo, por tanto las nieblas de advección se producen de la misma forma que las nubes de advección. En España son frecuentes en invierno, cuando una masa de aire húmedo marítimo tropical entra en la península por el Golfo de Cádiz, empujada por vientos del SW. Al extenderse e invadir las dos mesetas que están muy frías, la masa húmeda se condensa y se forma la niebla de advección. Así como en la niebla de radiación el viento está encalmado, en la advección sopla con cierta intensidad, pero si sobrepasa los 30 kms/h la niebla levanta quedando un estrato a baja altura.

Este fenómeno también ocurre a lo largo de las costas. Cuando la masa de aire cálido y húmedo pasa por encima de la superficie del mar (que se encuentra más fría), el vapor de agua contenido en el aire se condensa haciéndose visible. La forma que adopta la niebla es la de una nube muy baja en contacto con el suelo (o la superficie marina), que avanza empujada por el viento reinante que, a su vez, se desplaza desde el mar al continente. Mientras que en la zona costera el sol queda oculto por la niebla, un par de kilómetros tierra adentro el astro rey luce en todo su esplendor;  si en las zonas próximas a la costa la temperatura desciende varios grados (incluso hace frio), en el interior las temperaturas son agradables. La niebla no se extiende mucho hacia el interior, ya que el calentamiento del suelo producido por el sol la disipa inmediatamente.

NIebla de advección procedente del mar que avanza empujada por el viento hacia el interior, donde se disipa al encontrar una capa de aire más cálida.

Niebla de evaporación

Se producen por evaporación de ríos, lagos o grandes pantanos, principalmente en invierno cuando el agua está más caliente que el aire situado encima y se evapora formando la niebla. Son bastante frecuentes en el Guadalquivir, donde antes de las 10:00 Z ya se han disipado.

Niebla de ladera

Se produce en invierno cuando una masa de aire húmedo y estable empujada por el viento asciende por la ladera de barlovento de una montaña. En el ascenso, la temperatura disminuye y al alcanzar cierto nivel el vapor de agua se condensa formando la aniebla. Por el contrario, en la ladera de sotavento, la masa descendente se calienta y la niebla se disipa.

Niebla en las hondonadas del terreno

La brisa de montaña nocturna  consiste en un suave viento descendente que deposita la masa de aire en una hondonada del terreno. En invierno, al quedar estancada e inmóvil, ésta masa se enfría hasta alcanzar la condensación y se origina la niebla. El fenómeno no sólo se produce con la brisa nocturna. La niebla está muy influida por las ondulaciones del terreno, siendo mucho más frecuente en las áreas de menos altura. También se la conoce como "niebla de valles".

Niebla frontal

Se forma delante del frente caliente de una borrasca frontal, cuando el agua caliente que cae de los nimboestratos está a una temperatura más alta que el punto de rocío del aire. Entonces el agua se evapora al atravesar el aire frío que está debajo, se enfría debido a la evaporación y se produce la niebla. Este proceso se verifica por lo general en invierno, cuando los frentes cálidos son muy activos. La niebla suele durar de una a tres horas; luego levanta, pero queda una nubosidad estratificada.

Niebla de humo

Se forma igual que la de radiación, es decir, por enfriamiento nocturno. Se presenta en todas las épocas del año en las zonas industriales estimuladas por los humos de la combustión incompleta de hidrocarburos (gasolina, gas-oil, etc). Su frecuencia ha ido aumentando considerablemente coincidiendo con el desarrollo industrial. El famoso "cielo Velazqueño" de Madrid es ya un recuerdo para la historia, no sólo por la niebla de humo, sino por la polución de todo tipo. Lo mismo sucede en otras ciudades como Barcelona, Bilbao, Valencia o Sevilla. Para dar una idea de la importancia de estos minúsculos núcleos de condensación de las grandes ciudades, Madrid tiene actualmente 38 días de niebla cada año, mientras que en Barajas, a poca distancia, sólo registra 10 a pesar de la contaminación de los aviones. El caso de Valencia también es muy notable pues de 5 dias de niebla anuales que tenía en los primeros 70 años del siglo pasado, tiene en la actualidad 16 y además con tendencia a seguir aumentando. Esta niebla es el famoso "smog" inglés.

Nieblas en España

Las nieblas en España pueden ser de los tipos descritos anteriormente y se producen en cualquier época del año según sea la región afectada. En la imagen siguiente se representan el número medio de días de niebla, tanto en invierno como en verano. Hay que advertir que la orografía española es tan compleja que las variaciones entre puntos próximos pueden ser considerables pues un pequeño desnivel del terreno altera sensiblemente el valor de la medida.

Promedio de dias de niebla en España: A, en invierno; B, en verano
 
Las montañas, valles, ríos, costas y las zonas industriales condicionan de forma decisiva la formación de las nieblas. Destaca, por ejemplo, la zona del Montseny (entre Barcelona y Gerona) con altitudes que alcanzan casi los 3000 metros, donde la abundante nubosidad ocasiona niebla casi 200 días al año. Navacerrada es otra estación que registra más de 80 días al año. En Sevilla, con el estímulo de la humedad del río, se observan una media de 60 días de niebla al año. En Tablada (a poca distancia de Sevilla), la media es de tan sólo 38 dias.

En el interior de la Península predominan las nieblas de radiación en invierno como consecuencia del duro y frío clima continental de la estación, que si no son heladas, se disipan hacia el mediodía quedando tras ellas un cielo limpio y despejado. También puede haber nieblas de advección cuando sopla el aire marítimo tropical en invierno.

La influencia del mar se nota en las nieblas de verano especialmente frecuentes en la vertiente cantábrica, Galicia y en la costa meridional. En el interior, el exceso de caldeamiento en verano, impide la formación de éste tipo de nieblas.

Hay que señalar que la niebla en las zonas montañosas no puede considerarse como una niebla propiamente dicha, pues se debe a la nubosidad cuyo nivel de condensación está a una altura menor que los topes montañosos.


 




martes, 27 de marzo de 2012

LA TORMENTA DE FUJITA

En la década de los años 60 pudo observarse que en determinadas circunstancias extraordinarias había tormentas que producían fenómenos meteorológicos de gran violencia que no se ajustaban al modelo propuesto por Byers-Brahan. Es cierto que éste modelo sigue siendo válido en general, pero en ciertas condiciones una tormenta se comporta de forma anómala y mucho más violentamente de lo esperado, con una energía que parece la de un tornado aunque nada tiene que ver con éste fenómeno.

La estructura y circulación de éstas tormentas fué establecida por Fujita en 1974 tras detallados estudios sobre cuantiosos daños en cultivos, arbolados, granjas y en accidentes de aviación sin explicación lógica por métodos convencionales.

En el transcurso de una de éstas tormentas, Fujita supone que la célula descendente se origina en la capa estratosférica más baja. El nivel del yunque típico del cumulonimbo es forzado hacia arriba por la corriente ascendente que lo dispara, ahondándole bien dentro de la estratosfera. En este caso el cumulonimbo tiene un gran desarrollo vertical, pues llega aproximadamente hasta los 16 kilómetros de altura. El viento, que en estos niveles tiene un importante valor, se ve obligado a ascender rodeando ésa inmensa cúpula, pero cuando ésta colapsa, se forma una violenta corriente descendente a la que Teixidor llama "reventón descendente", el cual se desploma como una tremenda catarata volcada a velocidades del orden de 200 kms/hora hasta alcanzar el suelo.

Al estudiar más profundamente el fenómeno, Theodore Fujita comprobó que dentro de la amplia área de ráfagas descendentes había como una estela descendente de enorme violencia a la que llamó microrráfaga descendente. Estaba constituída por una estrecha zona de aire descendente que caia a una velocidad próxima a los 2000 ó 3000 metros por minuto, con un diámetro de 1,5 a 3 km, trayectoria de más de 5 km y variaciones de 50 nudos cada hora. Cerca del suelo, el viento llegaba a superar el terrorífico valor de 150 nudos. Al analizar otras tormentas de características similares, se observó que las microrráfagas son de corta vida, no sobrepasando los 5 ó 6 minutos, pudiendo venir, o no, acompañadas de precipitación.

Esquema de una microrráfaga descendente
La microrráfaga descendente en el suelo no tiene nada que ver con un frente de racha. Éste es un fenómeno de escala media (entre 10 y 100 km), al igual que las líneas de turbonada y los grandes cumulonimbos de una tormenta, y en él, el flujo es horizontal y muy racheado viajando muchos kilómetros por delante de la tormenta, con una vida que oscila desde los 30 minutos a varias horas, lo cual permite su localización con cierta facilidad.

En cambio la microrráfaga es mucho más pequeña, siendo relativamente frecuentes las menores de 1000 metros y a veces todavía son más pequeñas. Se caracteriza por una rápida elevación y caída de la velocidad del viento, pero sin rachas. Su vida es corta, como se ha dicho anteriormente, y puede desarrollarse tanto delante como detrás de la tormenta.

Estructura de la microrráfaga descendente

Hoy en día y gracias a los estudios de Fujita y de otros investigadores, se conoce muy bien la estructura de las microrráfagas. Cuando ésta, descendente, llega al suelo, se esparce horizontalmente, y por causas extraordinrias muy complejas lo hace en la forma representada más arriba, formando dos bucles o vórtices horizontales que se curvan alrededor del aire descendente. Los vórtices horizontales presentan una estructura muy peculiar, pues al curvarse originan corrientes ascendentes que se extienden por encima de los 1500 metros sobre el suelo.
Descenso de una microrráfaga (ó Downbusrt): Cortesía de Pablo Ruiz (Cumulonimbus): Foro: TiempoSevero.es
No siempre los vórtices son tan simétricos como los de la figura. A veces la microrráfaga no cae verticalmente, sino que se inclina hacia adelante obligada por el viento horizontal y entonces, el vórtice delantero se intensifica a costa del situado en la parte posterior. En cuanto a la precipitación, a pesar de la violencia del fenómeno, en condiciones relativamente secas los chubascos pueden llegar a ser débiles e incluso la lluvia puede llegar a evaporarse antes de llegar al suelo.

Microrráfaga llegando a la superficie. Cortesía de Pablo Ruiz (Cumulonimbus) Foro: TiempoSevero.es



viernes, 16 de marzo de 2012

METEOROLOGIA E INCENDIOS FORESTALES

No corren buenos tiempos para la naturaleza. Al hecho de que los desastres ecológicos están casi al orden del día: vertidos químicos incontrolados a los ríos (incluso dentro de zonas protegidas como los parques nacionales: Doñana), averías o hundimientos de buques en alta mar con el consiguiente derrame de su combustible o de la carga que transportan (Prestige), explotación de algunos espacios dunares de alto valor ecológico, etc, se le unen los incendios forestales que arrasan tanto bosques como la imprescindible cubierta vegetal, necesaria para evitar los efectos de la erosión.

Dicha cubierta vegetal, la cual regula el régimen hidrológico, defiende además a los embalses del aterronamiento y crean un microclima de indudable valor agrícola, ecológico y turístico. Evita la excesiva escorrentía que incrementaría la desertización al discurrir el agua de la lluvia por un terreno sin apenas obstáculos. Constituye el hábitat de muchos animales que se verían obligados a emigrar o morir si el área vegetal desaparece; todo ello sin contar con la riqueza de las especies vegetales diezmadas.

Todo el ecosistema puede quedar alterado. El bosque reduce el calentamiento del suelo, frena el viento, modera las oscilaciones de temperatura, aumenta la transpiración, eleva la humedad relativa, regula la precipitación con sus ramas y hojas y contribuye con el material muerto al esponjamiento y a la fertilidad del suelo.

La tala y quemado del bosque por el hombre se hace para utilizar la tierra con fines agrícolas (aunque no siempre) u obtener madera para los aserraderos, celulosa, aglomerados; para fabricar corcho y papel. En estos momentos, enormes extensiones que podrían considerarse como el pulmón de la Tierra pueden estar ardiendo. El bosque está siendo quemado y aniquilado sin misericordia para obtener superficies de cultivo (pan para hoy y hambre para mañana), acompañado de una política económica que no puede (o no quiere) poner coto a toda ésta desolación.

Los incendios provocados se suceden día tras día. En 1987, la foto de un satélite reflejó un área quemada tan grande como la Comunidad de Castilla y León, en un sólo día. Lo malo es que los incendios no se provocan para crear fértiles áreas de cultivo, pues el suelo llega a empobrecerse debido al continuo arrastre de la tierra en épocas de lluvias; más bien, los incendios se "programan" para proyectos industriales, financiados muchas veces por los que tienen la responsabilidad de ir en contra de estos desastres.

Los incendios arrasan la cubierta vegetal y emiten a la atmósfera ingentes cantidades de C02.


Debe quedar claro que la sequía no constituye un factor esencial en la ocurrencia ni siquiera en la extinción del fuego; si bien es cierto que un periodo prolongado de ausencia de lluvias aumenta la intensidad del incendio una vez que éste ya se ha producido; como tampoco es relevante la ausencia de agua en el suelo.

El factor más importante en el incendio es la sequedad, es decir, la escasez de agua de los combustibles, tanto ligeros como pesados, que constituyen la vegetación del bosque. Los incendios no se producen, generalmente, por causas naturales. Ni los rastrojos, por secos que estén, ni por sucio que esté el bosque, ni por alta que sea la temperatura, el sol puede por sí mismo encender el material y comenzar el incendio. Hace falta un punto  incandescente (cerillas, colillas mal apagadas, rescoldos, brasas de comidas campestres dejadas impunemente por los excursionistas, sin olvidar cristales de botellas rotas que al incidir sobre ellos los rayos solares actúan como lupas. A mala fé, y con la intención de provocar el fuego, también se utilizan las mechas de retardo que provocarán el incendio cuando el responsable de su colocación ya esté muy lejos del lugar en el que las dejó.

Otras causas desencadenantes pueden ser las descargas eléctricas en situaciones de tormenta, cuando el rayo golpea con mayor facilidad la punta de los árboles y los incendia. Todos estos factores, en combinación con otros puramente meteorológicos y con el estado de sequedad de la vegetación, conducen al desastre; su intensidad y violencia dependerá de otros parámetros.

En la lucha contra el fuego hay que recordar que, desgraciadamente, también se pierden vidas humanas.

Dinámica del fuego

El fuego se inicia en las hierbas o rastrojos leñosos de poca altura expuestos libremente al aire. Puede que el material esté muy seco o incluso muerto. El fuego aumenta y comienza a propagarse; se incrementa la temperatura y las llamas ascienden. El viento sopla aportando más oxígeno a la combustión y así el fuego crece y se aviva. Si el terreno es inclinado, el aie caliente se desplaza estimulado por la pendiente orográfica y al mismo tiempo se desencadenan corrientes convectivas que propagan verticalmente el incendio.

Si el fuego comienza sin viento y la vegetación es uniforme y homogénea, se extiende en forma circular en todas direcciones. Pero estas condiciones no se dan casi nunca debido a la diferente combustibilidad de las especie, la pendiente del terreno o el viento. La temperatura que se alcanza en el incendio constituye un factor de la máxima importancia en el desarrollo del mismo, pues aparte de influir el la propagación trae las más graves consecuenias, no sólo en los árboles, sino también en el suelo. Por otro lado, el calor desarrollado dificulta los trabajos de extinción e incluso pone en peligro la vida del personal de la operación.

El calor liberado por el fuego se propaga por radiación y por convección y lleva al punto de ignición al material combustible que ni siquiera esté afectado directamente por el fuego. Los árboles sufren una gravísima agresión y si su temperatura sobrepasa los 60ºC, su savia comienza a hervir en el interior y su muerte es inevitable.

Factores meteorológicos

Precipitación:  El combustible vegetal arde con más facilidad cuanto mas seco está. No todas las especies vegetales contienen en un momento dado la misma cantidad de agua y cuando son apeadas (ya sea por corte de árboles por el pié o por despredimiento de hojas y ramas) se orean y secan al aire reduciéndose su humedad hasta valores superiores al 85%, quedándose prácticamente sin agua. La situación cambia cuando llueve, pues entonces el agua entra por los huecos, impregna el material y es muy difícil que arda. La lluvia, además de humedecer y mojar directamente la capa vegetal, empapa el suelo y entonces llega por capilaridad a las raíces y a la propia cubierta vegetal.

Humedad del aire: La materia vegetal es altamente higroscópica, es decir, que absorbe o exhala fácilmente la humedad. Por consiguiente, su humedad está en estrecha relación con la humedad del aire y absorbe ésta hasta que se satura y equilibra con la del ambiente; se alcanza entonces lo que se denomina humedad de equilibrio higroscópico. Si la humedad relativa del aire aumenta, también lo hará la de los vegetales y, al revés, si disminuye, se desecarán. Resumiendo: Cuanto mayor sea la humedad relativa del aire el riesgo de incendio será menor, pues el calor que llega se emplea en evaporar el agua con el consiguiente enfriamiento.

Duración de la sequía: La sequía constituye un tiempo más o menos largo en el que hay carencia de agua. Si va acompañada de temperaturas altas, la humedad relativa del aire disminuye y además las corrientes subterráneas se desecan. Si la sequía es persistente, las plantas van perdiendo agua y el riesgo se agudiza.

Velocidad y dirección del viento: La fuerza del viento constituye un factor de la máxima importancia en el incendio. Antes del siniestro reseca las plantas al evaporar el agua que contienen. Una vez iniciado, lo propaga arrastrando el combustible a zonas más alejadas. Además trae más oxígeno, lo que significa mayor capacidad de combustión. Si el viento supera los 14 metros/segundo y la vegetación está seca., el incendio es imparable. 

La dirección del viento tiene tanta importancia como su velocidad. Si se mantiene sin cambios indica la dirección de avance del incendio hacia otras zonas forestales y la posible evacuación de las personas en peligro, de las comunidades habitadas, protección de puntos industriales, etc. Es útil también para predecir otros parámetros meteorológicos como la precipitación que puede ayudar eficazmente a la extinción del fuego, la temperatura y la estabilidad de la atmósfera.

Insolación: Depende de la época del año y de la cubierta de nubes. Es máxima en verano coincidiendo con la estación seca cuando los incendios, precisamente, son más frecuentes, aunque no exclusivamente pues éstos puden producirse en pleno invierno y que son provocados para luego poder aprovechar el terreno en la próxima primavera.

Los equipos de extinción se valen de la aeronáutica cuando se trata de apagar un incendio.

Incendios de difícil control

Cuando la temperatura es mayor de 35ºC, la humedad relativa menor del 20% y la velocidad del viento está entre los 10 ó 18 metros por segundo (o valores más altos) el incendio se propaga a una velocidad de uno a dos kilómetros por hora. Algunas brasas, empujadas por el viento, pueden llegar a caer, incandescentes, a una distancia superior a los 5 kilómetros e iniciar allí nuevos fuegos. Se han alcanzado intensidades de 16 MW/m del frente de fuego cuando se sabe experimentalmente que la intensidad máxima a la que se puede extinguir es de 3 MW/m. Por encima de éste valor apenas puede hacerse nada. En las praderas, los valores de propagación e intensidad son áun mayores.


NOTA DEL AUTOR:
Las fotografías de éste artículo han sido tomadas de internet.






lunes, 12 de marzo de 2012

EFEMERIDES DEL MES DE MARZO

Refrescamos un poco la memoria con los siguientes acontecimientos:

DIA 1
Año 1746: Grandes lluvias y crecida del rio Duero entre Toro y Zamora.
Año 1664: Cae un rayo en la catedral de Santiago de Compostela sin que haya desgracias.
Año 1840: Inundaciones en Carcagente  (Valencia).

DIA 2
Año 1947: Desde ésta fecha y hasta el dia 5, extraordinaria avenida del Tajo. Inundación en Badajoz.

DIA 3
Año 1420: Temporal marino en Barcelona que ocasiona la pérdida de cinco naves.
Año 1590: Riada del Guadalquivir.

DIA 4
Año 1947: En Teruel el nivel del río sube cuatro metros.
Año 1990: Una ola de frío azota España. Al sur de la Península los vientos alcanzan los 240 kms/h en el Estrecho, lo que causa la muerte de un marinero.

DIA 5
Año 1672: Inundaciones en Murcia que duran hasta el dia 15.
Año 1947: Las inundaciones en Mérida socavan el puente romano. Avenidas de los ríos Jalón, Aragón y varios afluentes del Ebro.

DIA 8
Año 1971: Se observa durante tres días consecutivos, precipitación de nieve en Madrid, que alcanza en ésta fecha una altura de 30 cm.
Año 1999: Día más lluvioso en La Coruña, con 132,7 mm.

DIA 10
Año 1598: Gran tormenta en la cuenca baja del Segura. El temporal marino de levante llegó a romper la Manga del Mar Menor.
Año 1895: Debido a un fuerte temporal del SW, desaparece con toda su tripulación el crucero "Reina Regente", de la Armada Española, en el trayecto Tánger-Cádiz.
Año 1955: En Cantabria las nubes eclipsaron el sol y se hizo completamente de noche tres veces durante la mañana. Este fenómeno se observa en Santander y en una zona costera de unos 30 kms de largo.

DIA 11
Año 1566: Se hacen rogativas contra la sequía en Tarragona.
Año 1902: Desbordamiento del rio Tomelloso, en Ciudad Real.
Año 1990: Como consecuencia de una fuerte tromba de agua, dos personas mueren en la población granadina de Peligros.

DIA 12
Año 1996: Dos personas mueren y varias resultan heridas en las islas de La Palma y Tenerife a causa del viento y la lluvia.
Año 2003: En esta fecha se alcanza la temperatura máxima en el observatorio de Avila: 22,6ºC.

DIA 13
Año 1888: El Ebro en Zaragoza, llevaba 5 metros de nivel sobre el que se considera normal, con un caudal de 3760 metros cúbicos/segundo.

DIA 15
Año 1542: Rogativas por la sequía en Toledo.
Año 1568: Cae una gran nevada en Toledo.
Año 1619: En Orense, después de 40 días lloviendo, las grandes crecidas destruyen las cosechas.
Año 1930: Importante riada del Ebro en Zaragoza, con una altura sobre su nivel normal de 6,25 metros. Todas las márgenes son rio. Provoca el estrangulamiento de un meandro en Osera del Río.

DIA 16
Año 1694: Inusitada nevada en Córdoba que se repite el día 18

DIA 18
Año 1376: Gran tempestad marina en la costa de Barcelona. Se hunde un bunque genovés y mueren 60 personas.
Año 1503: El 18 y el 19, grandes lluvias en Alcalá de Henares.

DIA 19
Año 1969: Se registra un viento de 194 kms/h en el Observatorio de Montseny.

DIA 23
Año 1686: El Guadalentín causa daños en Lorca y deteriora la huerta de Murcia
Año 1992: Más de 100 pueblos de León quedan incomunicados por el temporal de nieve que azota el norte de España.

DIA 25
Año 1586: En Selva del Campo (Tarragona), viento fuerte que arranca muchos árboles.

DIA 27
Año 1520: Cae un rayo en la catedral de Valencia, destruyendo el chapitel y rompiendo el reloj, único que había en la ciudad.
Año 1656: En Murcia, avenida del Segura, que quebranta la contraparada.

DIA 28
Año 1601: Los días 28 y 29 hubo en Barcelona grandes vientos de madrugada y tempestad de levante en el mar; produjo daños y pérdidas en las naves que estaban en el puerto.
Año 1608: Tempestad general en Cataluña (más en la costa) de lluvia, viento , tormenta eléctrica y pedrisco. No se podía andar, como si fuera nieve congelada y el espesor alcanzó un palmo.

DIA 29
Año 1587: En la Cerdaña (Girona), cayó una nevada de tres días de duración que cubrió de nieve toda la plana.
Año 1848: Se secan la Cataratas del Niágara.

DIA 30
Año 1579: Por la noche caen en Olot (Gerona) tan grandes fríos helados que matan trigos, flores y frutos de los árboles, dejando los nogales como quemados.
Año 2002: Temporal en Mallorca, con dos muertos y un desaparecido.

DIA 31
Año 1402: Rogativas por la sequía en Igualada  (Barcelona).
Año 1527: Mucho frío y nieve en Toledo, cuajando un palmo sobre los tejados.
Año 2002: En Santa Cruz de Tenerife durante 24 horas, una tormenta "anclada" dejó caer 232,6 litros de agua. En dos horas, las que van desde las 5 hasta las 8 hora canaria, aproximadamente 200 litros por metro cuadrado. Hubo siete muertos.