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martes, 27 de marzo de 2012

LA TORMENTA DE FUJITA

En la década de los años 60 pudo observarse que en determinadas circunstancias extraordinarias había tormentas que producían fenómenos meteorológicos de gran violencia que no se ajustaban al modelo propuesto por Byers-Brahan. Es cierto que éste modelo sigue siendo válido en general, pero en ciertas condiciones una tormenta se comporta de forma anómala y mucho más violentamente de lo esperado, con una energía que parece la de un tornado aunque nada tiene que ver con éste fenómeno.

La estructura y circulación de éstas tormentas fué establecida por Fujita en 1974 tras detallados estudios sobre cuantiosos daños en cultivos, arbolados, granjas y en accidentes de aviación sin explicación lógica por métodos convencionales.

En el transcurso de una de éstas tormentas, Fujita supone que la célula descendente se origina en la capa estratosférica más baja. El nivel del yunque típico del cumulonimbo es forzado hacia arriba por la corriente ascendente que lo dispara, ahondándole bien dentro de la estratosfera. En este caso el cumulonimbo tiene un gran desarrollo vertical, pues llega aproximadamente hasta los 16 kilómetros de altura. El viento, que en estos niveles tiene un importante valor, se ve obligado a ascender rodeando ésa inmensa cúpula, pero cuando ésta colapsa, se forma una violenta corriente descendente a la que Teixidor llama "reventón descendente", el cual se desploma como una tremenda catarata volcada a velocidades del orden de 200 kms/hora hasta alcanzar el suelo.

Al estudiar más profundamente el fenómeno, Theodore Fujita comprobó que dentro de la amplia área de ráfagas descendentes había como una estela descendente de enorme violencia a la que llamó microrráfaga descendente. Estaba constituída por una estrecha zona de aire descendente que caia a una velocidad próxima a los 2000 ó 3000 metros por minuto, con un diámetro de 1,5 a 3 km, trayectoria de más de 5 km y variaciones de 50 nudos cada hora. Cerca del suelo, el viento llegaba a superar el terrorífico valor de 150 nudos. Al analizar otras tormentas de características similares, se observó que las microrráfagas son de corta vida, no sobrepasando los 5 ó 6 minutos, pudiendo venir, o no, acompañadas de precipitación.

Esquema de una microrráfaga descendente
La microrráfaga descendente en el suelo no tiene nada que ver con un frente de racha. Éste es un fenómeno de escala media (entre 10 y 100 km), al igual que las líneas de turbonada y los grandes cumulonimbos de una tormenta, y en él, el flujo es horizontal y muy racheado viajando muchos kilómetros por delante de la tormenta, con una vida que oscila desde los 30 minutos a varias horas, lo cual permite su localización con cierta facilidad.

En cambio la microrráfaga es mucho más pequeña, siendo relativamente frecuentes las menores de 1000 metros y a veces todavía son más pequeñas. Se caracteriza por una rápida elevación y caída de la velocidad del viento, pero sin rachas. Su vida es corta, como se ha dicho anteriormente, y puede desarrollarse tanto delante como detrás de la tormenta.

Estructura de la microrráfaga descendente

Hoy en día y gracias a los estudios de Fujita y de otros investigadores, se conoce muy bien la estructura de las microrráfagas. Cuando ésta, descendente, llega al suelo, se esparce horizontalmente, y por causas extraordinrias muy complejas lo hace en la forma representada más arriba, formando dos bucles o vórtices horizontales que se curvan alrededor del aire descendente. Los vórtices horizontales presentan una estructura muy peculiar, pues al curvarse originan corrientes ascendentes que se extienden por encima de los 1500 metros sobre el suelo.
Descenso de una microrráfaga (ó Downbusrt): Cortesía de Pablo Ruiz (Cumulonimbus): Foro: TiempoSevero.es
No siempre los vórtices son tan simétricos como los de la figura. A veces la microrráfaga no cae verticalmente, sino que se inclina hacia adelante obligada por el viento horizontal y entonces, el vórtice delantero se intensifica a costa del situado en la parte posterior. En cuanto a la precipitación, a pesar de la violencia del fenómeno, en condiciones relativamente secas los chubascos pueden llegar a ser débiles e incluso la lluvia puede llegar a evaporarse antes de llegar al suelo.

Microrráfaga llegando a la superficie. Cortesía de Pablo Ruiz (Cumulonimbus) Foro: TiempoSevero.es



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