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viernes, 13 de abril de 2012

LAS NIEBLAS

La niebla es una nube estratiforme en contacto con el suelo o a poca altura que envuelve al observador y reduce la visibilidad a menos de mil metros. Si la niebla es más tenue y la visibilidad horizontal está comprendida entre uno y dos kilómetros, el fenómeno se denomina neblina. En los mensajes meteorológicos se indican también otras reducciones de la visibilidad superiores a los dos kilómetros que apenas tienen interés agrícola, tales como el humo en las proximidades de las zonas industriales; la calima, formada por diminutas partículas de polvo que hace desaparecer el azul del cielo dándole un aspecto turbio, sucio y opalescente, y la bruma de las zonas costeras.

El proceso de formación de la niebla es muy simple pues se forma cuando el vapor de agua se condensa, ya sea por enfriamiento o por aporte de humedad a la masa de aire. La disipación se verifica por un proceso inverso, es decir, por calentamiento de la masa de aire o por que ésta pierde humedad.

En función del mecanismo que las origina, hay varios tipos de nieblas:

Niebla de radiación

En España se forma generalmente en invierno exclusivamente en tierra y nunca en el mar. En las noches claras, la masa de aire en contacto con el suelo se enfría debido a la radiación nocturna; en cierto momento, el vapor de agua se condensa y se hace visible en forma de niebla. En muchas ocasiones la niebla aparece justamente cuando el sol se asoma por el horizonte produciendo un ligero calentamiento y algo de viento que agite la mezcla para dar lugar a la condensación.

La niebla de radiación suele despejar en las primeras horas de la mañana o al mediodía, quedando el cielo despejado. El momento en que la niebla va a levantar y disiparse depende de varios factores. Si el viento aumenta y supera los 7 kms/h, comienza la desaparición del estrato en contacto con el suelo. Se han calculado fórmulas empíricas para determinar la temperatura de disipación (T dis), y es muy conocida la "fórmula de la monja" para el observatorio de Matacán (Salamanca):

                                                            T dis = T' (18,00Z) * 0,9 + 1,4

donde  T' (18,00 Z), es la temperatura del punto de rocío a las 18:00 Z. Este tipo de fórmulas deben tomarse con precauciones pues no siempre funcionan bien y es preciso determinarlas para cada lugar.

La niebla de radiación se forma con temperaturas superiores a los 0,0ºC, pues si desciende a valores negativos lo que se forma es escarcha. No obstante, excepcionalmente, también pueden formarse nieblas de radiación con temperaturas menores a 0,0ºC; entonces las gotitas de agua que constituyen la niebla están sobreenfriadas o en estado de subfusión. Se trata entonces de niebla helada que puede durar varios días sin levantar por la tarde y cuyo efecto más directo es la cencellada.

Las nieblas de radiación pueden afectar a extensos territorios del interior de la Península y hay que esperarla cuando en invierno el anticiclón de las Azores penetra en España dando lugar a un fuerte enfriamiento y a una gran estabilidad que son las condiciones ideales para que se produzca el fenómeno.

Niebla de advección

La niebla es un estrato en contacto con el suelo, por tanto las nieblas de advección se producen de la misma forma que las nubes de advección. En España son frecuentes en invierno, cuando una masa de aire húmedo marítimo tropical entra en la península por el Golfo de Cádiz, empujada por vientos del SW. Al extenderse e invadir las dos mesetas que están muy frías, la masa húmeda se condensa y se forma la niebla de advección. Así como en la niebla de radiación el viento está encalmado, en la advección sopla con cierta intensidad, pero si sobrepasa los 30 kms/h la niebla levanta quedando un estrato a baja altura.

Este fenómeno también ocurre a lo largo de las costas. Cuando la masa de aire cálido y húmedo pasa por encima de la superficie del mar (que se encuentra más fría), el vapor de agua contenido en el aire se condensa haciéndose visible. La forma que adopta la niebla es la de una nube muy baja en contacto con el suelo (o la superficie marina), que avanza empujada por el viento reinante que, a su vez, se desplaza desde el mar al continente. Mientras que en la zona costera el sol queda oculto por la niebla, un par de kilómetros tierra adentro el astro rey luce en todo su esplendor;  si en las zonas próximas a la costa la temperatura desciende varios grados (incluso hace frio), en el interior las temperaturas son agradables. La niebla no se extiende mucho hacia el interior, ya que el calentamiento del suelo producido por el sol la disipa inmediatamente.

NIebla de advección procedente del mar que avanza empujada por el viento hacia el interior, donde se disipa al encontrar una capa de aire más cálida.

Niebla de evaporación

Se producen por evaporación de ríos, lagos o grandes pantanos, principalmente en invierno cuando el agua está más caliente que el aire situado encima y se evapora formando la niebla. Son bastante frecuentes en el Guadalquivir, donde antes de las 10:00 Z ya se han disipado.

Niebla de ladera

Se produce en invierno cuando una masa de aire húmedo y estable empujada por el viento asciende por la ladera de barlovento de una montaña. En el ascenso, la temperatura disminuye y al alcanzar cierto nivel el vapor de agua se condensa formando la aniebla. Por el contrario, en la ladera de sotavento, la masa descendente se calienta y la niebla se disipa.

Niebla en las hondonadas del terreno

La brisa de montaña nocturna  consiste en un suave viento descendente que deposita la masa de aire en una hondonada del terreno. En invierno, al quedar estancada e inmóvil, ésta masa se enfría hasta alcanzar la condensación y se origina la niebla. El fenómeno no sólo se produce con la brisa nocturna. La niebla está muy influida por las ondulaciones del terreno, siendo mucho más frecuente en las áreas de menos altura. También se la conoce como "niebla de valles".

Niebla frontal

Se forma delante del frente caliente de una borrasca frontal, cuando el agua caliente que cae de los nimboestratos está a una temperatura más alta que el punto de rocío del aire. Entonces el agua se evapora al atravesar el aire frío que está debajo, se enfría debido a la evaporación y se produce la niebla. Este proceso se verifica por lo general en invierno, cuando los frentes cálidos son muy activos. La niebla suele durar de una a tres horas; luego levanta, pero queda una nubosidad estratificada.

Niebla de humo

Se forma igual que la de radiación, es decir, por enfriamiento nocturno. Se presenta en todas las épocas del año en las zonas industriales estimuladas por los humos de la combustión incompleta de hidrocarburos (gasolina, gas-oil, etc). Su frecuencia ha ido aumentando considerablemente coincidiendo con el desarrollo industrial. El famoso "cielo Velazqueño" de Madrid es ya un recuerdo para la historia, no sólo por la niebla de humo, sino por la polución de todo tipo. Lo mismo sucede en otras ciudades como Barcelona, Bilbao, Valencia o Sevilla. Para dar una idea de la importancia de estos minúsculos núcleos de condensación de las grandes ciudades, Madrid tiene actualmente 38 días de niebla cada año, mientras que en Barajas, a poca distancia, sólo registra 10 a pesar de la contaminación de los aviones. El caso de Valencia también es muy notable pues de 5 dias de niebla anuales que tenía en los primeros 70 años del siglo pasado, tiene en la actualidad 16 y además con tendencia a seguir aumentando. Esta niebla es el famoso "smog" inglés.

Nieblas en España

Las nieblas en España pueden ser de los tipos descritos anteriormente y se producen en cualquier época del año según sea la región afectada. En la imagen siguiente se representan el número medio de días de niebla, tanto en invierno como en verano. Hay que advertir que la orografía española es tan compleja que las variaciones entre puntos próximos pueden ser considerables pues un pequeño desnivel del terreno altera sensiblemente el valor de la medida.

Promedio de dias de niebla en España: A, en invierno; B, en verano
 
Las montañas, valles, ríos, costas y las zonas industriales condicionan de forma decisiva la formación de las nieblas. Destaca, por ejemplo, la zona del Montseny (entre Barcelona y Gerona) con altitudes que alcanzan casi los 3000 metros, donde la abundante nubosidad ocasiona niebla casi 200 días al año. Navacerrada es otra estación que registra más de 80 días al año. En Sevilla, con el estímulo de la humedad del río, se observan una media de 60 días de niebla al año. En Tablada (a poca distancia de Sevilla), la media es de tan sólo 38 dias.

En el interior de la Península predominan las nieblas de radiación en invierno como consecuencia del duro y frío clima continental de la estación, que si no son heladas, se disipan hacia el mediodía quedando tras ellas un cielo limpio y despejado. También puede haber nieblas de advección cuando sopla el aire marítimo tropical en invierno.

La influencia del mar se nota en las nieblas de verano especialmente frecuentes en la vertiente cantábrica, Galicia y en la costa meridional. En el interior, el exceso de caldeamiento en verano, impide la formación de éste tipo de nieblas.

Hay que señalar que la niebla en las zonas montañosas no puede considerarse como una niebla propiamente dicha, pues se debe a la nubosidad cuyo nivel de condensación está a una altura menor que los topes montañosos.


 




2 comentarios:

  1. Buenas noches Jose L., estoy intentando investigar el tema de la meteorología y los eventos climáticos para intentar crear algo parecido a un sistema de generación de dichos eventos en un juego de mesa y me gustaría ponerme en contacto contigo para plantearte algunas dudas. ¿ seria posible?
    Por cierto, muy bien explicada esta entrada.

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  2. Gracias por este estupendo post, me viene muy bien para planificar mis salidas fotográficas. Sólo comentarte un "gazapo", la altura del Montseny ronda los 1700 m. Para encontrar un 3000 hay que acercarse a los Pirineos. Saludos.

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